Transformaciones


Hablar de cambios siempre me ha parecido un tópico bastante controversial y al mismo tiempo amplio. Como diría mi madre: ¡Hay mucha tela que cortar!


¿Por dónde comenzar? Pienso que una definición sería lo más fácil.


Como profesora de español en el Reino Unido, labor que desempeño desde hace 11 años, no puedo dejar de consultar el DRAE, (Diccionario de la Lengua Española) considerado como la fuente de consulta por excelencia para confirmar la escritura correcta de las palabras en nuestro idioma y conocer su significado preciso. Sin embargo, no siempre estoy de acuerdo con los planteamientos y definiciones que ofrece tan prestigiosa y reconocida Academia quien se encarga de elaborar normas que permiten regularizar el uso del español.


Cambio, según El DRAE: Es la acción y efecto de cambiar. Pero cambio, desde mi punto de vista es también movimiento, o reforma. Podemos cambiar de opinión, el clima también cambia constantemente. Cambiamos de apariencia, de actitud de religión, nos cambiamos de ropa, cambian las estaciones del año, cambiamos de velocidad cuando conducimos autos, motos, bicicletas. Cuando pagamos en efectivo alguna compra o servicio, en ocasiones recibimos cambios en papel moneda o dinero sonante.


Desde que nacemos hasta el día de nuestra muerte pasamos por una serie de cambios y transformaciones: desde nuestro aspecto físico, nuestra evolución psicomotora, madurez intelectual o cognitiva, cambiamos de casa, de auto, en ocasiones de carrera universitaria, de empleo, de pareja y durante las últimas décadas se ha tornado popular cambiar de país… En fin; vivimos en constantes cambios que nos generan situaciones positivas, y, en ocasiones, circunstancias negativas. No obstante, esas situaciones negativas siempre tienen un trasfondo positivo que no podemos ver de manera inmediata.


Los cambios son o pueden ser: necesarios, imperantes, urgentes, definitivos, inesperados, dramáticos, radicales, positivos, negativos; y generalmente nos dejan aprendizajes y/o experiencias que nos transforman en mejores seres humanos. En ocasiones los cambios dejan huellas indelebles, ¿o quizás cicatrices?


Recientemente el planeta tierra ha sufrido o ha protagonizado uno de los cambios más trascendentales y dramáticos en la historia de la humanidad. Una pandemia generada por un extraño virus que se ha llevado muchas vidas y que nos ha transformado o cambiado desde muchos puntos de vista, especialmente en el aspecto espiritual, laboral, académico y familiar. Hemos tenido que cambiar y/o modificar hábitos, pero por sobre todas las cosas estamos aprendiendo a ser más tolerantes, pacientes, empáticos y humanos.


Aún nos falta mucho por aprender, creo que tenemos muchos procesos de cambios y transformaciones por delante. Cambios que son imprescindibles, necesarios, urgentes para lograr la coexistencia pacífica entre nuestros semejantes, el respeto y tolerancia hacia nuestro prójimo, el aceptar que no tenemos la verdad absoluta y que independientemente de nuestra idiosincrasia política, de nuestra religión, de nuestra cultura o nacionalidad siempre es posible la convivencia pacífica y la honestidad recíproca.


Pero esos cambios deben comenzar por nosotros mismos. No podemos pretender que el mundo cambie si no estamos dispuestos a cambiar nosotros primero. No podemos aspirar a dejar un mundo sano, pacífico y armónico a nuestros hijos, sobrinos y nietos si antes no hacemos una revisión de nuestras propias actitudes, para determinar si esas actitudes repercutirán de manera positiva o negativa en nuestros descendientes y semejantes.


Sería interesante empezar a poner en práctica reflexiones diarias en donde evaluemos o meditemos si lo que estamos haciendo hoy traerá cambios positivos que nos ayudarán a mejorar el mañana y por ende a construir un futuro mejor. Creo firmemente que la manera como vivamos el presente determinará o al menos marcará la pauta para un futuro mejor.


Para finalizar; me permito parafrasear o intentar traducir al español la lírica de una famosa canción escrita por el ya fallecido cantautor Ingles John Lennon (1940-1980) y la cual de alguna manera u otra me hace pensar en la necesidad de cambios que necesitamos hacer cada habitante del planeta Tierra: “Imagine”


Imagina que no hay países

No es difícil hacerlo

Nada por lo cual matar o morir

Ni tampoco religión

Imagina a todas las personas

Viviendo la vida en paz


Tú podrás decir que soy un soñador

Pero no soy el único

Espero que algún día te nos unas

Y el mundo será uno solo…


Estoy convencida que trabajar en base a cambios internos nos traerá como resultado convertirnos en seres humanos extraordinariamente capaces, sensibles y compasivos. Seamos pues arquitectos y escultores de los cambios que esperamos comenzando por nosotros mismos.


Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo.

Mahatma Gandhi (1869-1948) Político y pensador Indio.