Las tradiciones: herencia con poder para transformar


¿Qué es un rito ? – dijo el principito.

- Es algo también demasiado olvidado – dijo el Zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas.

-Antoine de Saint -Exupéry/El Principito



Dice un refrán de sabiduría popular que: “lo que se hereda no se hurta”, haciendo referencia a una virtud, o cualidades heredadas, que pasan de generación en generación. Son nuestras, nos pertenecen, y cada miembro de la familia asume la responsabilidad de preservarlas para la siguiente prole. Las tradiciones son un símbolo de nuestra identidad y nos brinda un sentido de pertenencia: hacia nuestro núcleo familiar, comunidad, y sociedad. Si nos animamos por un momento, a examinar nuestros bienes culturales y familiares, encontraremos un sinnúmero de tradiciones, ritos o costumbres que mantenemos en nuestro espacio personal y familiar. Ciertamente, con el paso de los años, los cambios culturales, y sociales, pueden influir en la modificación de algunas de nuestras tradiciones familiares. Digo, “influir” porque aunque adoptemos ciertos cambios, en esencia se siguen manteniendo los elementos de la tradición.


En mi hogar materno, por tradición, se confeccionaba la famosa comida navideña: arroz con gandules, pernil, guineitos y pasteles. Estos últimos, tenían su propio proceso y todas en el hogar participamos en su elaboración. El árbol de navidad estaba decorado con múltiples elementos muy coloridos y siempre en su tope tenía una estrella, (aunque mantengo la tradición del árbol de navidad, en el tope de mi árbol coloco la figura de un ángel). En los días lluviosos, se preparaba la sopa o un buen sancocho y las tarde eran de chocolate con queso. Los domingos, eran los días de radio, con la música “del ayer”, mientras realizamos las tareas del hogar. La roja pascua engalanaba el balcón, y el turrón era un gustito nocturno, pero solo un pedacito.

La despedida de año era algo agitada, entre: la cena, escuchar el Brindis del Bohemio en la radio, comer doce uvas, y tirar de espaldas un cubo lleno de agua, todo para la buena suerte. Si algo mantiene el aire de nostalgia en mi familia, es sin duda la gran herencia de: tradiciones, ritos y costumbres, que son nuestras, que nos pertenecen, que nos identifica como familia. Algunas de nuestras tradiciones, surgieron como respuesta creativa de adaptación a diferentes cambios sociales y económicos. Precisamente, estas costumbres, emergentes de la necesidad, han sido promotoras de cambios favorables en nuestras vidas, dando paso al inicio de nuevas tradiciones.



Mi mamá siempre nos decía, que la herencia más grande que nos podía dejar era ”la educación”. En adición, nos heredó su cultura familiar; el amor por los estudios, los refranes, las recetas y sus secretos culinarios, (bueno algunos), el gusto por el café, y la “música del ayer”, en fin, que el patrimonio familiar es robusto y es precisamente lo que asumo como responsabilidad de transmitir a la próxima generación, con modificaciones. Sobre todo, por esta época de grandes cambios, contrastes, y vulnerabilidad, que estamos experimentando por la pandemia global. Nuestras emociones se pueden manifestar como una montaña rusa, es parte del proceso. Lo sé, porque también lo he experimentado. Valido mis emociones, me permito ser vulnerable, respiro, trabajo con mis pensamientos.


Recuerdo que ha sido precisamente en las situaciones difíciles o de necesidad que han surgido momentos creativos, que han resultado en nuevas oportunidades y tradiciones, y son ¡tan mías, tan nuestras! En esta época del año, muchas personas nos contagiamos con el espíritu de las tradiciones de las festividades navideñas, sin embargo esta época, también puede significar un momento difícil para alguien que nos rodea, ya sea porque representa alguna perdida física de un ser querido, o se encuentran distantes de los suyos. Algunas personas pueden experimentar una sobrecarga de emociones, entre otras circunstancias.


¡Hagamos la diferencia! Tenemos en nuestras manos la oportunidad de crear nuevas tradiciones o costumbres, que consideren a cada persona que apreciamos, entre estos familiares, amistades y a nosotras mismas. Las tradiciones deben tener la capacidad de renovarse y adaptarse. Valoremos y validemos a nuestras personas amadas o cercanas. Después de todo, las tradiciones o costumbres son la forma o el medio de transmitir un bien, que estos sean: solidaridad, apoyo, amor, confianza, respeto, sabiduría. Qué podemos hacer en esta época…Este año el correo es un medio muy utilizado, en mi familia, hemos enviado cartas y detalles a nuestros seres queridos, mantenemos la comunicación por llamada telefónica o videollamada.


Aunque la forma es diferente, la esencia está presente y es que conectamos. Honramos a nuestros seres queridos respetando su individualidad, ofreciendo apoyo, validando sus emociones. Creo que una de las maravillas de las tradiciones es poder transmitir nuestros valores a través de un lenguaje textual y simbólico, y la esencia siempre será la sabiduría y el amor. Que esta época sea de crecimiento, fortalecimiento personal y familiar, y que a su vez, sea terreno fértil para crear nuevas costumbres; heredemos tradiciones con capacidad de transformar, nutrir, crear y crecer.