Hermanos: los que no elegiste, pero amas hasta la médula



Tengo muchas personas favoritas en mi vida, de hecho, puedo decir que tengo un par de listas empezando por mis dos hijos, pero en esta ocasión quise dar honor a quien merece honor porque muy poco les valoramos, ellos son esas personas que no elegiste para nada, que nacieron siendo tu competencia por el amor de mamá y papá o esos que disfrutan las peleas porque te comiste el último bocado de la torta que quedaba en la nevera o esos que le hurtaste sin permiso esa franela o camiseta que tanto te gustaba, esos son los hermanos, los que te hacen enojar con solo una mirada y aunque no los elegiste tú, si les pasara algo serias capaz de dar tú vida por ellos.


Escribiendo este articulo me doy cuenta que la edad pega en algún punto de la vida, cada vez que me hago más adulta me pongo más sensible, supongo que eso te pasa a ti en algunas ocasiones, así que está claro que cada línea llevará alguna que otra lagrima, probablemente sea también porque la vista se hace más susceptible al sucio con la edad y por eso lloramos más seguido, ¡si… ajá!


Tengo dos hermanos, yo soy el relleno del sándwich, mi hermana mayor es la de carácter fuerte, no llora por nada del mundo, debo confesar que eso me irritaba en gran manera, parece que no tenía sangre en las venas. Mi papá decía que ella era altamente selectiva y no tengo duda de eso, pero también es muy sincera, bondadosa e inteligente. Mi hermano menor es el ángel de la casa, de carácter pasivo, inteligente y casi perfecto, de esos hermanos que te hacen creer en la humanidad y yo soy… la que solía meter la pata, la hija rebelde y la inmadura por elección, en resumen, la que hacía que mis padres tuvieran una vida activa.


He hecho cosas muy estúpidas en la vida pero en dos ocasiones me equivoqué terriblemente, tanto que aún me persiguen las consecuencias. Pero solo bastó vivir esas experiencias y hundirme en el lodo para apreciar la belleza del amor fraternal, jamás he sentido tal reproche o alguna frase con “yo te lo dije”, ellos afianzaron el lazo de “sangre” que nos une y el amor que nos conectó desde el vientre de nuestra madre.


Los hermanos suelen ser esas personas que te permiten ser tu misma, con ellos no hay protocolos ni apariencias, te conocen como eres en los momentos felices, en tus peores momentos y en tus peores aspectos.


Actualmente tengo 8 años sin ver a mi hermana mayor y 2 años sin ver a mi hermano menor porque decidieron irse al exterior con sus hermosas familias. Hoy día lamento muchas cosas, lamento haber perdido el tiempo en peleas y desacuerdos, lamento no haber tenido tiempo de calidad, lamento no haber podido crear más momentos felices, pero sepan que atesoro en mi alma cada abrazo, cada sonrisa, cada anécdota, cada pelea, cada viaje y cada franela robada. Sé que nunca es tarde para recuperar lo perdido, por eso aprovecho de escribir estas líneas a dos personas favoritas, sepan que “mi felicidad está ligada a sus éxitos”.


Corrí con la bendición de tener hermanos que han sido ángeles de Dios en mi vida, aunque sé que muchos no tienen la misma suerte que yo, seguramente existe algún amigo o amiga que se ha convertido en tu hermana(o), esa persona que no temes contarle todos tus secretos, esa que hace de almohada o de capa protectora, esa que amas profundamente y aunque no lleva tu sangre es parte de tu alma como lo dice la Biblia en Proverbios 17:17 “un amigo es tu hermano en tiempo de angustia”.

¿Tienes a tus hermanos cerca? no pierdas más el tiempo, búscalos, abrázalos, llámalos y perdónalos, aunque se hayan comido el ultimo chocolate que dejaste en la nevera, sé lo difícil que es perdonar una cosa tan atroz como esa, pero diles cuánto los amas, el agradecimiento y la paz no tienen precio porque sanan el alma. Si tus padres te preguntaran hoy mismo si los elegirías de nuevo como hermanos, espero puedas responderles como yo “los volvería a elegir una y mil veces”.

Dedicado a mis hermanos, Alegría y Eliseo.



Por Lic. Rosa Montoya

(Periodista, Consejera de adolescentes y Community Manager).