El Reto es la escuela.

por Mayela Carrillo.




Este término etimológicamente procede del verbo activo transitivo «retar» del mismo significado. Sustantivo masculino. Esta palabra se define a la citación, incitación o enfrentamiento al duelo o desafío. Acción o el acto de intimidar, amenazar o amedrentar contra alguien. Hecho, acto o dicho al que se amenaza o amedrenta. Regaño, reprimenda, sermón, amonestación o llamado de atención. En forma desusado, acusación de alevoso de un noble hacia el otro delante del rey exigiéndose a mantenerla en el campo. ¿Cuándo nace el reto? El reto nace repentinamente, cuando tienes que afrontar una situación inesperada. Cuando pierdes en la vida algo muy preciado, muy valioso. Lo absurdo y arbitrario cambia el rumbo y eso que te hacía sentir afortunado y que asumías como parte de tu vida. Ese día nace un reto en tu vida. De allí la importancia de convertirte en un maestro en retos vitales; observándote y reconociendo tus recursos, capacidades y habilidades, cualidades que serán las que te permitan afrontar nuevos retos. Evalúate, escribiendo cinco logros que hayas obtenido en tu vida y en cualquier área. Al final del ejercicio tienes un inventario de por lo menos 20 habilidades, recursos y capacidades que ya hacen parte de tu vida y que te dan confianza a la hora de afrontar nuevos retos. Reconocer todos tus logros, grandes y pequeños, es la mayor fuente de confianza a la hora de asumir la nueva realidad. El reto llega de sorpresa, nunca estarás preparado para las situaciones inesperadas, básicamente porque no te las esperas. Sin embargo, sólo de ti depende cómo afrontar cada nuevo reto. El miedo, el dolor, la vergüenza, la preocupación por el que dirán puede hacer que te sientas expuesto, desnudo, paralizado ante la situación y ante los demás. Puedes sentir que frente a esa situación inesperada dejas de ser quien eres. Dejas de disfrutar, de sonreír, de ver posibilidades y parece que ya no tiene sentido nada de lo que hagas. Te tengo una buena noticia: No es la primera vez que afrontas un reto. Realiza una lista de cinco situaciones difíciles que has tenido que atravesar en tu vida y frente a cada una de ellas escribe aquello a lo que te obligó esa situación. Te darás cuenta que cuando cambia tu percepción y cambias el foco de lo que te preocupa puedes transformar completamente la situación. En lugar de castigarte pensando en porqué te ha pasado "eso" y al centrarte en qué puedes hacer distinto para resolver la situación, se abrirán nuevas posibilidades. Ya lo has hecho. Simplemente con cada reto mejora la técnica. Puede pasar que frente a un reto te centres en lo que no tienes, en lo que te quita, en lo que te falta. Cuando lo haces de esta manera empiezas a sentir que ese reto es mucho mayor, que es superior a ti. Y con este panorama es realmente difícil asumir la posibilidad de salir victorioso de ese nuevo reto. Ante una situación de reto tienes la posibilidad de centrarte en fortalecer día a día alguna o algunas de esas habilidades, capacidades o destrezas que te permitirán salir fortalecido de la situación inesperada. Ahora bien, no hace falta esperar a tener una situación de dificultad para querer mejorar o transformar un aspecto o área de tu vida. Para empezar te doy una clave: la única manera de hacerse experto en algo es practicando, no basta con desear hacerlo, hay que hacerlo. Las situaciones inesperadas dejarán de ser una preocupación. Sabes que están ahí y que en algún momento aparecerán, unas más intensas que otras. Y después del primer impacto y la sorpresa que te puedan producir, vendrá la tranquilidad que te da: 1. Tener experiencia con situaciones de reto previas que has vivido de manera consciente y con una actitud abierta y de deseo de aprender. 2. Un inventario de recursos personales para afrontar la situación. 3. La confianza que te tienes al reinventarte cada vez con más facilidad y rapidez. 4. La maestría que desarrollas al superar cada reto. 5. Subes y bajas, la vida es así, el reto es la escuela. Mira a tu alrededor y enumera todo aquello que sí tienes, con lo que cuentas. En muchas ocasiones tienes recursos, capacidades o habilidades sin explorar. Un buen ejercicio para tener una mejor actitud hacia los nuevos retos es agradecer todos los días. No sólo cuando te enfrentas a una situación que te reta. Si cada día agradeces por todas las pequeñas y grandes cosas, situaciones, condiciones y personas que existen en tu vida, ante una situación de reto te verás cargado de recursos, condiciones, capacidades y posibilidades para afrontarla. Mayela Carrillo Ig Mayela Carrillo Blanco Valencia, Venezuela.