Editorial: el tiempo


¿Qué tanta importancia damos al TIEMPO? Dicen que el tiempo no cambia, que es inclemente, que sana las heridas, que es mucho, que es poco y que es relativo, todo depende del ángulo con el que lo miremos.


El tiempo es la manera en que podemos medir la duración o separación de los acontecimientos y que nos permite tener conciencia del orden de los mismos: pasado y futuro. Lleva un patrón indetenible que nos otorga a todos por igual 24 horas, 1.440 minutos y 86.400 segundos por día. Hemos escuchado en tantas oportunidades que por falta de tiempo no se ha concluido un trabajo o no se ha alcanzado una meta o, por el contrario, que se necesitan más actividades para llenar esos espacios de tiempo ocioso. De una manera u otra, el tiempo puede ser tu cómplice o tu enemigo, pero, ¿en qué radica la gran diferencia entre estos escenarios planteados?


El manejo del tiempo se ha convertido en uno de los temas más desarrollados, conversados y aplicados a raíz de la pandemia que desde el 2020 azota a nuestro planeta y ha hecho tambalear nuestra convivencia, salud mental/emocional, y la manera en que vivimos el día a día. El trabajo remoto, el desempleo, el distanciamiento social y las medidas de bioseguridad han trastocado de una manera muy significativa nuestros 86.400 segundos. Encontrar el balance entre la falta de tiempo y el tiempo ocioso es el tema sobre la mesa cuando no podemos agregar ni quitar un segundo a nuestro día, viéndolo pasar como un film interminable.


En esta edición podrás leer desde diferentes escenarios y perspectivas el TIEMPO, que para todos es el mismo pero a su vez tan diferente. Esos espacios entre acontecimientos medibles con horas, minutos y segundos no pasan desapercibidos y dejan una huella indeleble en nuestro pasado para interactuar con el futuro. Mientras tanto, el tiempo transcurre indetenible y con él las experiencias que atesorarás.


Te invitamos a leer esta edición con la esperanza de que el tiempo que inviertas en hacerlo sea para expandir tu horizonte y descubrir cómo otras mujeres desde diferentes geografías perciben el tiempo como una herramienta, como un destello de luz o como la línea divisoria entre la vida y la muerte, porque al final del día 1.440 minutos deberían ser suficientes para invertir en ti.