Mi mejor versión: el camino hacia uno mismo


¿Puedes recordar quién eras antes de que el mundo

te dijera quién debías ser?

-Charles Bukowski-

Vivimos en una sociedad que se rige por formatos y estándares de conducta que van de generación en generación, nos criaron con la idea de que seguir las reglas de la sociedad era lo correcto y que seríamos felices al seguir una carrera, tener una profesión, conseguir pareja, una casa e hijos, todo en ese orden porque si no sería un escándalo. Nadie te enseño que para sentirte feliz contigo debes primero descubrir ¿Quién eres? y ¿Qué quieres ser? Hay quienes desde muy pequeños ya tienen clara la respuesta y se mantienen firmes en ello, otros que descubren con el tiempo que no era lo que querían, hay quienes cuyas circunstancias no les dieron la oportunidad de elegir y otros que viven su vida sin tener idea; o, que tal vez por miedo al qué dirán no se atrevan nunca a dar el primer paso para descubrirse, conocerse y de ser necesario reinventarse y luchar por lo que de verdad los hace felices.

Reinventarte es redescubrirte a ti mismo, siendo valiente, disciplinado, teniendo la confianza y fuerza de voluntad suficientes para convertir lo que crees imposible en algo posible, por supuesto no es algo que suceda de la noche a la mañana, el cambio es una decisión personal muy importante, pues nadie cambia porque alguien más se lo diga sino porque nace de uno mismo. La vida tiende a ponernos frente a situaciones inesperadas que nos hacen replantearnos ¿Qué es lo que estamos haciendo? ¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿Somos realmente felices con lo que hemos decidido hacer? ¿Qué nos detiene?

Reinventarse no es tarea fácil implica permitirte tener una visión diferente, experimentar cosas nuevas, tener un propósito que te haga sentir realizado y luchar por él, sintiéndote libre de cometer una o más equivocaciones en el camino pues nadie es perfecto y de los errores se aprende.

A los 26 años empecé mi proceso de reinvención, de Ingeniera Comercial a Fotógrafa, al descubrir mi pasión por la fotografía. Los expertos dicen que los cambios ocurren después de una crisis y fue así como después de quedar desempleada, pasar por un terremoto y la ruptura de una relación se dio mi reinvención o reconstrucción. Emocionalmente estaba muy afectada, una serie de preguntas existenciales invadían mi mente haciéndome sentir insegura del camino que ya había recorrido, tenía inseguridades sobre mi profesión, no me sentía feliz con ella y a la vez sentía que el no dedicarme a ella era tirar mis estudios al tacho de la basura. Para ese entonces no me había redescubierto como fotógrafa, pero sabía que algo tenía que cambiar y sabía que era lo que ya no quería. El empezar de cero fue como si me hubieran regalado una libreta donde escribiría una nueva historia de mi vida o al menos así lo sentí.

Empecé a ocuparme más de mi misma, de lo que sentía y de lo que me hacía feliz fue así como de a poco la fotografía se hizo un espacio en mi vida, inconscientemente empecé a tomar fotos con mi teléfono celular y subirlas a redes sociales, cada día se me ocurría una idea nueva, fotografiar me hacía sentirme bien, no tenía límites al momento realizar las capturas, hacia autorretratos, fotos de paisajes, de animales, de insectos de lo que estuviera a mi alcance, y desde entonces no he dejado de hacerlo, conforme pasaba el tiempo fui aprendiendo más de forma autodidacta y empírica con el fin de aprovechar al máximo lo que tenía en ése momento y con la clara idea que tenía que conseguirme una cámara, pues la cámara de mi móvil ya no era suficiente. Con mi afán de aprender más, me uní a grupos de fotografía por Facebook donde pude conocer personas increíbles que me hicieron desafiarme a mí misma inspirada en su trabajo fotográfico, recuerdo que quería que mis fotos hablaran por sí mismas, aún no sé si lo he conseguido, pero todos los días lo intento. Lo cierto es que hasta ahora, redescubrirme y reinventarme como fotógrafa es una de las mejores cosas que me han pasado. Actualmente tengo 29 años, conseguí la cámara, cree una página en Facebook y con ella empezaron a aparecer mis primeras sesiones de fotos, la fotografía le ha dado brillo a mis días, me apasiona, me inspira y a pesar de no ser una profesional en ello aún, todas las mañanas me levanto con un propósito en mente: tener mi propio estudio de fotografía. No les diré que ya alcancé lo que yo consideraría la mejor versión de mí, pues todavía estoy en proceso de reinvención, pero me siento muy bien conmigo misma, con un sueño a futuro, que me alienta a seguir adelante cada mañana a pesar de las circunstancias que puedan presentarse.

Las personas cambiamos constantemente, si no es por decisión propia, la vida te pone en situaciones que te orillan al cambio. Estoy segura que esta no será la última vez que me reinvente para alcanzar una mejor versión de mi misma, lo que pretendo transmitir con estas palabras es que lo intenten, para nada va a ser fácil, pero si te hace feliz ten por seguro que valdrá la pena, ¿Qué esperas? ¡Ve a por ello!

Reinvéntate las veces que hagan falta sin importar la edad o las circunstancias hasta alcanzar aquello que te haga sentir realizada o realizado; y, que de paso ayude de alguna manera a otras personas, pues ayudar o inspirar a los demás es un excelente camino a la felicidad.

Por Erika Andrade

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