Racismo, aislamiento emocional


En un estudio realizado por la Universidad Brock de Ontario (Canadá) y publicado en el Journal of Psychological Science, un grupo de niños fue sometido a pruebas de inteligencia cognitiva y de capacidad de razonamiento abstracto. Dicha investigación se realizó en 1958 y se repitió en 1970, los niños fueron objeto de seguimiento y nuevamente contactados al alcanzar la edad comprendida entre 30 y 33 años. Las pruebas a las que fueron sometidos en esta ocasión, no tenían como objeto medir la inteligencia, sino las actitudes prejuiciosas en la edad adulta. En el caso de los niños nacidos en 1958 las pruebas a las que fueron sometidos se centraban en el grado prejuicio racial. En el caso del estudio comenzado en 1970, lo que se pretendía medir eran básicamente las actitudes homófobas de los sujetos. Los resultados obtenidos de los datos recogidos fueron los siguientes: Los niños con niveles más bajos de inteligencia y peor capacidad de razonamiento, tendían significativamente a sostener opiniones racistas cuando se les entrevistaba en la edad adulta. En el caso del estudio de 1970, los investigadores controlaron el factor nivel de educación, por si era ésta la variable que podía estar causando la correlación. Pero el resultado fue negativo: Los niños con bajas capacidades de razonamiento se convertían en adultos con opiniones significativamente más homófobas, independientemente del nivel de estudios alcanzado. Hay razones para creer que una estricta ideología podría apelar a aquellos que tienen problemas para comprender la complejidad del mundo. Socialmente, las ideologías tienden a ofrecer estructura y orden. El dogma religioso y el autoritarismo les proporcionarían un refugio irreal, prometiéndoles un mundo ordenado, construido en base a opiniones y normas inapelables, fáciles de comprender y sumamente sencillas de seguir. Gran parte de la literatura de la investigación actual sugiere que nuestros prejuicios son principalmente de origen emocional más que cognitivo. Estos dos datos sugieren que podría ser especialmente fructífera para los investigadores a considerar las estrategias para cambiar los sentimientos hacia grupos externos, en lugar de pensamientos. El racismo, la xenofobia y la intolerancia son problemas frecuentes en todas las sociedades. Cada uno de nosotros jugamos a diario un papel ya sea contribuyendo o rompiendo los prejuicios raciales y las actitudes intolerantes. La Declaración Universal de los Derechos Humanos dice en su artículo 1 que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”. Este derecho significa que todos somos iguales, que ningún ser es superior a otro y que todos tenemos los mismos derechos; por lo tanto, no puede discriminarse a nadie por la religión, el color de la piel o el sexo, entre otros aspectos. Todos los seres humanos tenemos derecho a ser valorados como sujetos individuales y sociales, con nuestras características particulares, por el simple hecho de ser personas. Esto es dignidad y supone, el derecho a ser nosotros mismos y a sentirnos realizados, lo que se manifiesta en la posibilidad de elegir una profesión, expresar nuestras ideas y respetar a los demás. Se oponen a la dignidad aspectos como los tratos humillantes, la discriminación en todas sus facetas o la desigualdad. En este momento histórico se requiere dar un paso al frente para levantar la voz en favor de la minoría, los excluidos y menos favorecidos socialmente. León Gieco, compositor argentino en su canción Sólo le pido a Dios, interpretada por figuras reconocidas como Mercedes Sosa y Ana Belén, expresa "que el dolor no me sea indiferente" y es que para ser solidarios sólo necesitamos mirar y tomar la iniciativa de apoyar a los más vulnerables, y las palabras de Jesús "amarás a tu prójimo como a ti mismo" nos convocan al "como a mí mismo", tomar la causa y emocionalmente está convocatoria nos exhorta a *modelar* una manera sana de enseñar el amor, el respeto y la solidaridad.

Mayela Carrillo Ig Mayela Carrillo Blanco Mail mayelacarrilloblanco@gmail.com

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