Honro y agradezco a mi padre


Qué puedo decir de mi padre que no esté basado en el agradecimiento, a pesar de nuestras diferencias cuando crecía, las cuales entendí y perdoné después, siendo esa la base de mi agradecimiento. Estoy segura que muchas que me leen se encuentran con pensamientos, ligados al pasado, que las mantienen en el resentimiento ya que papá no era como yo hubiera querido que fuera.

Si, comprensible. Reconozco ese lugar mas esa figura paterna que mantuve durante años en mi mente, no se corresponde a quién era él exactamente. En mi caso, mi mayor discusión era siempre acerca del machismo, en el sentido, que los hombres tenía mayores posibilidades de desarrollarse en la vida, en comparación con las mujeres (años 60). Lo cual sirvió de acicate para yo crecer y desarrollarme (y ser la rebelde en todo) y demostrar que tenemos el mismo potencial para desarrollarnos, si nos dan las herramientas necesarias para hacerlo.

Luego también entendí que, para él, habiendo nacido en la primera década del siglo XX, en el País Vasco (España), después de pelear una guerra y emigrar a Venezuela (América) le resultaba un poco difícil cambiar todos los paradigmas y “verdades” que le fueron enseñadas en su niñez y adolescencia.

Al ponerme dentro de su contexto, fue fácil entender que para él lo importante era que su hija fuera feliz, pensando que de la manera que él veía a los hombres y las mujeres era el correcto. Bueno, así lo elegí y él a mí, al decidir venir a esta vida, para que ambos creciéramos y evolucionáramos.

Con él, sin enseñarme directamente, aprendí de Metafísica, la Atlántida, del Tibet, a leer de todo, de viajes astrales… sí, ese hombre que venía de una enseñanza adusta y cerrada como la de la sociedad en la que nació y creció. En su biblioteca encontraba los libros que me enseñaban de todas esas “nuevas” filosofías. Por eso digo, que indirectamente, a través de sus libros, sentó las bases para lo que en un futuro desarrollaría más a fondo.

Por ello, sólo tengo agradecimiento y honra al haberlo elegido como mi padre. No podía haber sido otro pues yo no sería quién soy en este momento. De él aprendí de la honradez, del sentido de la palabra dada (no conocía de contratos, sólo un estrechón de manos), de la pasión por lo que amaba (como su hermoso País Vasco); del sentido de familia, y de la paternidad (siempre presente hasta cuando no estaba físicamente); del amor, los abrazos y las palabras dulces.

Y a ti que me lees te pregunto ¿puedes agradecer y honrar a tu padre? ¿agradecer haberlo elegido como tal? Esto es muy importante al momento de vivir una vida feliz en el presente. No me gusta ser categórica mas debo admitir por experiencia, personal y cómo terapeuta después de tantos años, la clave está en haber sanado y perdonado la figura de papá y mamá que hemos guardado en nuestra mente. Cambiar y trascender la imagen que guardamos de ellos mientras crecíamos.

Yo sé que está muy trillado el concepto que, si no perdonamos y nos ponemos en paz con la figura de papá, nosotras las mujeres probablemente tendremos dificultades en atraer el hombre que nos respete y ame como merecemos. Sin embargo, debo decir que no está muy separado de la realidad.

Te invito a que, cualquiera haya sido tu historia con tu progenitor, hagas las paces en tu corazón y en tu mente. Para mí la mejor y más efectiva herramienta es el perdón, sin importar si está en este plano o ya partió, ya que el trabajo lo hacemos dentro de nosotras, con nuestros pensamientos.

Gracias por leerme.

Nekane De Leniz. Autora del libro “Agradezco la Vida” y del CD “Mi Esencia de Caramelo” (un trabajo con el Niño Interno, Papá y Mamá, a través del perdón)

Int. Speaker. Mentora de felicidad. Higher Brain Living Master Facilitator.

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