¿Team Activismo?

No tengo idea de qué es el activismo. Me bloqueé en el momento de saber que debía escribir acerca de esto, habían otras opciones sobre la mesa, pero preferí darle la cara.

 

Lo primero que me pasa con esta palabra es que pareciera que debo tomar algún bando con ella. ¿Estoy de acuerdo o no con el activismo? La verdad no lo se, pero si me baso en la definición que me ofrece la internet entonces es inevitable vivir en un mundo donde no sea “activista” de algo.

 

¿Pero por qué me causa tanta repulsión? Tengo una trasfondo en mi sobre la situación político-social que atraviesa mi país natal y aunque no vivo en él ahora, me doy cuenta que marcó profundamente mi vocabulario y creó una aversión inconsciente, asociando activismo con hacer y no pensar. Con actuar como un robot obedeciendo las ordenes de alguien. Con llegar a “el fin sin justificar los medios”, con pasar el resto de mi vida dedicada a algo que no se si vaya a funcionar o a cambiar la mente de los demás…. Aclaro: puede ser alguna de estas opciones o todas al mismo tiempo. 

 

Hablando con una amiga me di cuenta que estaba completamente cegada con la palabra, y su experiencia de activismo me dio esperanza. Me recordó que las motivaciones y las intenciones no son necesariamente egoístas o destructivas, sino que nace también de motivaciones puras y filantrópicas. El activismo es la voz que promueve y siembra una causa, inclusive en nosotros mismos para nosotros mismos.

 

Si nos ponemos a pensar, nuestra vida es un activismo constante. Nuestra sola existencia es un movimiento político y social ¿por qué? Porque si tengo principios, si tengo objetivos, si tengo metas, si tengo deseos, si tengo sueños, si tengo aspiraciones, si tengo gustos, si tengo disgutos, estoy siendo la cabeza de un movimiento activo llamado: mi propia vida. Y a su vez también es político porque todas las anteriores debo llevarlas a cabo con márgenes, estrategias, acuerdos, reglas, orden, ejecuciones planificadas o improvisadas (que llegan como soluciones alternativas en tiempos de crisis) que afectan mi persona. Entonces, si creo en algo debo llevarlo a acabo y eso es activismo.

 

Mi propia vida es la que puede decirle a alguien: “estoy de acuerdo o no con esto y así pienso seguir viviendo” o también “Mis principios no me lo permiten” o “Creo que tienes razón” y en ese momento, seteo mi mente con esta razón recién llegada (que considero verdad) y toma el lugar que antes le correspondía a otra cosa. De esta manera empecé entonces a ser activista de esa nueva verdad instalada en mi cabeza…

 

¿Puede el activismo afectar a otros? Por supuesto que sí. De manera positiva o negativa.

¿y cómo puedo evitarlo? No se puede.

 

Entendí esto, cada quien va a ser responsable de cómo se siente, de cómo se expresa, de lo que puede controlar, y como no podemos controlar al otro, es inevitable ofenderlo en algún punto. ¿Voy a ser activista de un movimiento ofensivo? Probablemente. ¿Voy a querer hacerlo? La idea es que no. ¿Y cómo lo logro? Colocando como base lo más importante: el amor.

 

Cuando el amor llega puede ofender pero también puede sanar. Puede destruir pero para comenzar de cero. Puede ser agresivo pero abraza en la dificultad y a decir verdad, cuando él llega las cosas cambian. El amor rompe el status quo y ya eso es algo que puede ser ofensivo y agresivo, pero no necesariamente esta mal.

 

El mayor activismo de todos debe ser el amor: vertical, horizontal y personal.

 

Dejo esto… "Puedo entregar todo lo que tengo para ayudar a los demás, hasta ofrecer mi cuerpo para que lo quemen pero si no tengo amor, eso no me sirve de nada. El amor es paciente y bondadoso. El amor no es envidioso. No es presumido ni orgulloso. El amor no es descortés ni egoísta. No se enoja fácilmente. El amor no lleva cuenta de las ofensas. No se alegra de la injusticia, sino de la verdad. El amor acepta todo con paciencia. Siempre confía. Nunca pierde la esperanza. Todo lo soporta. El amor no tiene fin."

-  La Biblia.

 

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