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¿Conoces las inteligencias múltiples de tus hijos?

 

 

         Transcurría el mes de octubre y como todos los años fuimos a nuestra primera reunión de padres a la escuela elemental en Indiana, donde estudiaban mi hija Ángela que cursaba el sexto grado y Diego, que estaba en tercero. Para aprovechar el tiempo, decidimos que mi esposo iría al salón de Ángela y yo iría al de Diego. Las reuniones eran individuales con cada padre y duraban alrededor de quince minutos, si mal no recuerdo.  Mientras esperaba mi turno, ojeaba los trabajos de Diego expuestos en su mesa y también eché un vistazo a lo que la maestra tenía desplegado en su salón.  Observé que, en una de las paredes, había un cartel con una tabla donde distinguía las tres inteligencias más fuertes de sus estudiantes de acuerdo a la teoría de Gardner. Me detuve en el nombre de mi hijo y noté que su identificación concordaba con la que las inteligencias que yo había observado en él.

 

            La maestra ya me conocía porque le había dado clase a mi hija en tercer grado también; incluso, sabía que yo estudiaba mi doctorado en educación y que mi esposo también estudiaba su maestría en educación física adaptada. O sea, que los dos éramos maestros. Lo primero que comentó después de saludarme y preguntar por “su estudiante favorita” fue: ¡Qué diferentes son Ángela y Diego; son los dos extremos! Ella es calladita, tranquilita, disciplinada, toda bondad y dulzura; sin embargo, Diego… (y suspiró hondo) ¡Él es pura dinamita! Ya comenzó mal, pensé, pero me limité a sonreír y seguí escuchando toda la bella descripción que hacía de mi adorado Boom Boom, como cariñosamente le apodábamos (ya se imaginan por qué). De todas maneras,  no mentía, los dos son así y yo, como madre, tenía que aceptarlo. Su error consistió en lo que dijo después.

 

            --Por lo tanto, señora Nieves, creemos que su hijo tiene déficit de atención con hiperactividad. Si desea, podemos recomendarle un médico especialista para que lo certifique”.

 

Como decimos en los campos de mi islita, aquí fue donde la puerca entorchó el rabo.  No sé qué se apoderó de mí, y reaccioné como una leona defendiendo a sus cachorros.

--Perdóname-- le respondí. --El mismo entrenamiento que te has tomado tú como maestra sobre el déficit de atención, lo he tomado yo también; por lo tanto, estoy segura como educadora y como madre, que mi hijo no padece esa condición-- .

 

             Ella se quedó atónita; no esperaba esa reacción de mí.   Me levanté inmediatamente y me dirigí hacia el cartel; ella me siguió como un robot. Señalé hacia el nombre de mi hijo y le comenté: –“He visto que ya sabes que Diego es kinestésico, musical e interpersonal. Eso quiere decir que él aprende a través del movimiento, la música y relacionándose con sus compañeros”--. La maestra sólo asentía con la cabeza.  Continué diciendo  --Entonces, te pregunto: ¿Qué actividades incluyes en tu plan diario para llenar las necesidades de mi hijo y de todos los que son como él? Si sólo tienes actividades en donde está sentado por más de veinte minutos; por supuesto, que se aburrirá y buscará  algo más interesante que hacer— A la maestra no le quedó más remedio que romper el papel de la cita con el sicólogo. Ese fue el fin de nuestra conversación, pero no del asunto.

 

            Había pasado como dos semanas de este suceso cuando asistí a otra reunión de una asociación llamada Mujeres en Conexión. Este consistía de un grupo de apoyo de mujeres y madres hispanas y en donde se discutía asuntos que podrían impactar a la familia. Por supuesto, les narré todo lo que había sucedido en mi   “parent-teacher conference” y para mi sorpresa, destapé una Caja de Pandora.  No podía creer que a varias de las madres que se encontraban allí les habían dado una cita ya establecida con un sicólogo por la misma razón que me dieron a mí. Sus hijos asistían a la misma escuela que el mío. Al menos  a mí sólo me  lo recomendaron. ¿Por qué sería?  La pregunta no se hizo esperar: --¿Cómo es posible que todos los niños hispanos tengan déficit de atención con hiperactividad?-- Después de discutir el tema por un rato, llegamos a la conclusión que tal vez querían mantener a nuestros niños como zombies en el salón ya que lo que recetaban en ese momento para esa condición era Ritalin y así no tener que individualizar o diferenciar en el salón de clases y llenar sus necesidades de aprendizaje.  También nos preguntamos  ¿Será esta la nueva manera de discriminar contra las minorías, contra los latinos? De más está contar lo que pasó en la escuela la semana siguiente. Por lo tanto, es muy importante, que los padres y familiares identifiquen las inteligencias o capacidades más sobresalientes en sus hijos o niños allegados para que los protejan en situaciones similares.

 

            La teoría sobre las múltiples inteligencias fue desarrollada por el sicólogo y profesor de Harvard University, Howard Gardner,  y se dio a conocer por primera vez en el libro Frames of Mind en 1983 (Gardner, 2019).  En un principio, el sicólogo estableció que todo ser humano nacía con siete inteligencias: lingüística, lógica-matemática, visual espacial, kinestésica, interpersonal, intrapersonal y musical.  Actualmente se han añadido la inteligencia naturalista, y la existencial, la cual se subdivide en la espiritual.   Por ello, todos podemos leer, escribir, dibujar, pintar, correr, brincar, cantar, calcular, bailar, reflexionar y comunicarnos con otros en mayor o menor grado, pero casi siempre se destaca una o varias inteligencias más que otras.

 

La inteligencia lingüística se refiere a la capacidad para aprender a través del lenguaje ya sea hablando, escuchando, leyendo o escribiendo. Los niños que sobresalen en esta inteligencia les encanta leer y escribir: sobre todo: cuentos, les gusta participar en debates, oratoria, etc. Siempre llevan consigo un libro para leer y provechan cualquier oportunidad para hacerlo.

 

La lógica-matemática tiene que ver con números, patrones, categorías, etc. Un individuo con esta inteligencia al máximo no necesita una máquina para ser cálculos matemáticos.

 

Por otro lado, a los les gusta pintar, dibujar y se destacan en ello, son visual-espaciales; esto es, se le hace más fácil usar la imaginación para evocar y concebir imágenes; aprenden mejor con esquemas, mapas conceptuales y dibujos hechos por ellos/as. Si un niño/a  descuella en cualquier deporte, en el baile,  o trabajos manuales, lo más probable es que es kinestésico y puede  expresar ideas y emociones, aprender, manejar herramientas, realizar actividades, resolver problemas o fabricar y/o transformar objetos por medio de su cuerpo (Amstrong,1994).

 

Los que son buenos haciendo amigos son interpersonales; entienden e interpretan el lenguaje no corporal eficientemente; saben escuchar, son leales, exhiben confianza y dan buenos consejos.  En el salón de clases, les gusta trabajar en grupo. Los intrapersonales, por el contrario,  les gusta trabajar solos a su ritmo y en su propio ambiente, siguiendo sus motivaciones e intereses. Estos son los que conocen al dedillo sus fortalezas y debilidades y actúan de acuerdo a ello. (Molina, 2019).

 

Si tienes un hijo/a que estudia escuchando música,  toca un instrumento o le gusta cantar, posiblemente, la inteligencia musical es una de sus inteligencias más fuertes. A los naturalistas les gusta interactuar con animales, plantas y todo lo relacionado con el medio ambiente. Por último, los misterios y complejidades de la existencia del ser humano y  del mundo espiritual les fascina a los que predomina la inteligencia existencial (Gardner, 2019).

 

Aunque esta teoría se conoce desde los ochenta, todavía el sistema educativo favorece unas inteligencias sobre otras. Vemos que en la mayoría de las escuelas públicas no se ofrecen clases de arte, ni de música, ni de teatro, ni deportes y los padres tenemos que pagar clases privadas  para desarrollar y fortalecer estas habilidades en nuestros hijos. Tristemente, hay muchos padres que no pueden pagarlas. ¿Conoces cuáles son las inteligencias más fuertes de tus hijos? ¿Qué estás haciendo para acrecentarlas y afianzarlas?

Referencias:

Armstrong, T. (1994).  Multiple Intelligences in the Classroom.   Alexandria, Va: ASCD.

Gardner, H. (2019). Theory of Multiple Inteligences.Disponible en : https://howardgardner.com/multiple-intelligences/

Molina, M. ((2019). ¿Cómo Trabajar Las Inteligencias Múltiples Con Tus Chicos/as? Disponible en: http://www.ciaramolina.com/

 

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