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Intuición, la brújula en tu aventura

Ayer paseando por el parque vino una libélula y se detuvo justo frente a mí. Volaba dando vueltas y regresaba a detenerse justo frente a mí. Hoy mientras guiaba, me detuve en el semáforo, vino otra libélula y se detuvo al lado mi carro. En ambas ocasiones las observé detenidamente, sonreí mientras recordaba mis aventuras y mi evolución. La libélula significa evolución y cuando se te presenta, es momento de evolucionar. Estoy lista para mi próxima etapa en mi evolución. ¿Cuál será mi próxima aventura?

Antes de comenzar esta próxima etapa, recuerdo aventuras pasadas y me voy en el pensamiento. Cuando era más joven me atrevía a hacer de todo, escalar montañas, bucear con tiburones y barracudas, viajar sola, viajar en globo, ir por los rápidos de un río, acampar en el medio de la selva, conocer personas de otra culturas, probar cualquier tipo de comida, y confiar que la vida te trae lo mejor.

En aquella época no le hacía caso a la intuición. No tenía idea de que significaba. Como resultado pasé por una desgracia, que aunque fue una aventura, fue una extremadamente desagradable, que callé por años. Esta aventura se convirtió en mi gran secreto.

Hasta el momento confiaba que la vida solo traía aventuras agradables y que todo me saldría bien. No había necesidad de desarrollar la intuición. Cuando decidí irme sola a viajar a México a mis 23 años, no me detuve a hacerle caso a mi intuición, pues como dije no sabía que existía. Como resultado tan pronto aterricé conocí en el aeropuerto al que en pocas horas sería mi violador.

En poco tiempo viví una aventura horrible, una que callé por años, por miedo a ser juzgada y condenada. Fue una gran lección de vida. Por primera vez, aprendí lo importante que es hacerle caso al Universo cuando te da señales. Confiar es una buena virtud, sin embargo debemos aprender a observar y a escuchar a tu intuición. Algo me decía que siguiera mi camino cuando me bajé del avión. No lo hice y pagué un precio bien caro. No tan solo fui violada, a quien único se lo dije, rápidamente me juzgó y condenó. Por eso no volví a hablar del tema por tantos años.

Me tomó muchos seminarios, talleres, libros, y mucha introspección entender que una ventaja importante de desarrollar tu intuición es que te ayuda a prevenir obstáculos y aprovechar oportunidades. Después de más de 30 años de silencio y sentido de culpa decidí hablar. Entendí que mi aventura debe ayudar a otras personas. La libélula fue mi símbolo para darme cuenta que había evolucionado, y que al final esa aventura tan horrible me había ayudado a crecer, a aprender a perdonar, y a ser un mejor ser humano. Publiqué mi libro, Todo lo malo es bueno, donde conté esta aventura, de manera que otros puedan evolucionar a una vida llena de armonía sin tener que pasar por esta experiencia.

Tus aventuras te hacen crecer. Cuando integras la intuición, ésta te puede guiar para que estén llenas de alegrías y buenos recuerdos. Vive tu aventura, permite que la intuición sea tu brújula y la libélula tu validación de evolución.

 

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