Enfermedad Social


“De pronto una ola roja pintaba en el suelo, no sentía dolor tal vez por la adrenalina. Solo me tiré a morir. Solo dejé que me golpeara una y otra vez. Ya esto no era dolor, era vacío. Era costumbre.” Este fragmento lo escribí como si fuese parte de un cuento, pero también como si fuese parte de alguien que sufre de violencia física. Estas últimas semanas hemos presenciado en las redes sociales un gran movimiento de lucha a favor de todas esas mujeres que han sido víctimas de violencia de género. Y es que escribiendo esto me dan tantas ganas de llorar. Porque, aunque yo no fui sometida a esta conducta de manera repetida ni tampoco fallecí por esto, tuve la desgracia de vivirlo una vez y suficiente que fue. No tengo miedo de contarlo porque ya lo superé y quiero ser instrumento para llevar el mensaje. Hay muchísimos libros y novelas que hoy en día están plasmando este mensaje, Las Chicas del Cable, Dicen que los dormidos por Sergio Gutiérrez, Réquiem con Tostadas de Mario Benedetti. Y qué bueno que estos autores no han tenido miedo de publicar lo que realmente vivimos y dejen a un lado los dichosos finales felices o cuentos de hadas. Y yo me pregunto, ¿Por qué? Es que no solo existe violencia a mujeres, ¿acaso no han visto como abusan de niños, hombres, de personas de la tercera edad? Sin ningún tipo de compasión. ¿Y es que de donde nació ese interés de sentir satisfacción por medio de la violencia? ¿Dónde están los malditos valores? Y les digo malditos porque para qué promulgar toda una vida resaltando cómo te han criado, de lo espectacular que eres y todos los valores que cargas, si terminas siendo parte de esta enfermedad social. ¿Será que nos están criando mal? ¿Tendrá la música que ver en estos actos? ¿Es que es parte de alguna religión, de la ciencia o la historia? Evaluemos. Y es que pienso en lo que puede ser y solo me viene a la mente la palabra enfermedad. Y que mal que como sociedad siempre queramos esconder las enfermedades con pretextos. Que controversia. Que impotencia. ¿Qué hago? ¿Qué hacemos? Desde la Biblia nos han enseñado que la mujer es la sombra del hombre, que hay que esconder lo que sentimos por las apariencias y que nadie nos creería o que era estúpido denunciarlo. Pero con el pasar de los años, somos más. Existen más fundaciones y más víctimas dispuestas a confesar. La violencia aumenta en números todos los días. Y es que tenemos que acabar con quedarnos callados, dejar de buscar excusas o justificaciones. Se acabó. Tu tiempo ha llegado. Ya no soportes más, tú no te mereces esto, no te sometas más. Y si es a ti a quien te estoy hablando… te invito a escribirme a mi o a un amigo. Deposítame tu alma, deposita tu confianza en nosotros. Que ya no habrá, ni uno más.

Fabiola Feliciano Díaz

Estudiante de Ing. Quimica RUM

Instagram: _ibaf

E-mail: f.felicianodiaz03@gmail.com

Referencia foto portada: http://1.bp.blogspot.com/-D5tXRGwNYes/T7JmeRmoohI/AAAAAAAAIcM/9oHkJir7TKo/s640/violencia-contra-a-mulher.jpg

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