Después del hasta luego

Hay situaciones en la vida las cuales sentimos que no podríamos tolerar, que nunca estamos preparados para encarar. Para una madre o padre la peor pesadilla imaginable es el perder alguno de sus hijos. Lamentablemente para muchos de nosotros esa pesadilla se convierte en una triste y dolorosa realidad. De repente, en muchas ocasiones sin aviso ni tiempo de preparación, nos toca seguir viviendo sin uno o más de nuestros hijos.

Es una experiencia que puede trastocar por completo nuestra manera de ver la vida. En el lugar que ocupaba nuestro hijo, queda inicialmente un vacío y nos rodea la más espesa oscuridad. Poder navegar ese proceso de duelo requiere de tiempo, paciencia, empatía y amor. Las personas que caminan a nuestro lado en esos momentos pueden hacer una diferencia trayendo un poco de luz que nos ayude a encontrar el camino en medio de las sombras. Para esto se requiere que se reconozca, respete y valide el dolor que sentimos. Lamentablemente en muchas ocasiones los padres en duelo sienten que nadie puede comprender lo que están sintiendo. Sobre todo, si la muerte de ese hijo se da durante el periodo de gestación o alrededor del nacimiento, en otras palabras, cuando los padres enfrentan un duelo por muerte perinatal. Este con frecuencia es un duelo no reconocido, invisible y muchas veces invalidado. Hay personas a las cuales se le dificulta entender cómo se puede amar tan profundamente a un hijo que estuvo en nuestra vida por tan poco tiempo.

Hace cuatro años ya de un hasta luego que jamás pensé me tocaría enfrentar, al recibir la noticia de que nuestro tercer hijo no presentaba latidos cuando me encontraba en las 37 semanas de gestación. No hay palabras que puedan describir completamente lo que se siente al momento de recibir tal noticia. ¿Cómo verbalizar adecuadamente esa sensación de vacío en el corazón, de tener la mente en blanco y sentirse prácticamente enmudecida de la impresión? ¿Cómo hablar cuando sientes que te asfixia el nudo en la garganta y te ahogas con tu propio llanto?

Cuando con nuestros labios no podemos decir lo que sentimos, nuestro corazón busca la manera de poder expresarse. Por eso, al sentirme inicialmente imposibilitada de hablar, recurrí a escribir para desahogar todo lo que sentía. Además de desahogarme, el escribir me ayudó a procesar todos los pensamientos que se agolpaban en mi mente. Sin saberlo en ese momento, posteriormente tomaría la decisión de publicar esos escritos en forma de un libro titulado "Hasta luego, Pequeñín". Una de las razones que me motivaron a publicar el libro fue el percatarme del sentimiento de aislamiento y soledad que suelen enfrentar los padres en duelo. Aunque cada historia y circunstancias son únicas y distintas, el conocer historias de otras familias puede ayudar a algunos a navegar a través de las aguas profundas del proceso de duelo.

El apoyo de familiares y amigos, y recibir un trato sensible y empático de profesionales de la salud también puede ser esenciales en ese proceso. En algunos casos lamentablemente la familia no cuenta con un sistema de apoyo adecuado para llevar un proceso de duelo saludable y sanador. En otros casos el trato recibido en las instituciones de salud ha sido percibido por las familias como poco sensible o han sentido que su dolor ha sido minimizado por el lenguaje utilizado durante el proceso. Por esta razón, en distintos lugares del mundo han surgido peticiones solicitando el que se establezcan protocolos para el manejo de muertes perinatales. Por ejemplo, en España una madre que experimentó la muerte de su hija y solicita al Ministerio de Salud que se establezcan protocolos para ayudar a que la experiencia sea un poco mejor para otras madres que pasen por lo mismo (https://www.change.org/p/un-protocolo-para-casos-de-muerteperinatal-que-ninguna-mujer-tenga-que-pasar-por-lo-que-pas%C3%A9-yo-sanidadgob-dolorsmm)

En Puerto Rico a partir de una hermosa colaboración entre madres, padres, profesionales de la salud y organizaciones sin fines de lucro se logró la radicación del Proyecto de la Cámara 2560. Este proyecto fue aprobado por ambos cuerpos legislativos y firmado por el Gobernador convirtiéndose en la ley 184 del 2016. Esta ley establece que el Departamento de Salud debe designar un Comité Interdisciplinario que elabore un protocolo uniforme a ser implementado en instituciones hospitalarias y de salud. El implementar los protocolos de muerte perinatal ayudaría a fomentar un enfoque proactivo en salud mental, que intente prevenir trastornos afectivos pueden surgir a raíz de un duelo complicado. Las experiencias que hemos vivido como país en los pasados años han dejado demostrado que debemos prestar mayor atención al componente de salud mental. De esta manera podemos seguir desarrollando una sociedad con mayor resiliencia, capaz de enfrentar las dificultades actuales y futuras.

Marla Méndez Silvagnoli, M.S.

Se ha desempeñado como educadora en el área de Ciencias y Matemáticas en diferentes instituciones y propuestas. Actualmente es profesora del Departamento de Biología de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico, recinto de Ponce. Es además esposa, y madre de tres niños, el menor de ellos, Christopher, falleció a las 37 semanas de gestación. Esta experiencia la motivó a compartir sus vivencias en un libro y a participar de diversas iniciativas para crear conciencia sobre el proceso de duelo vivido durante las pérdidas gestacionales y perinatales.

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