Educación e igualdad


Han llegado hasta mi algunas campañas emprendidas por pequeñas localidades que tratan de llamar la atención a la ciudadanía acerca de la presencia de actitudes machistas en las calles, en los centros de trabajo, etc. Y algunas voces se han levanta protestando: una cosa es la educación y otra el machismo. Pues va a ser que tienen ambas cosas mucho que ver entre ellas.

Tratar con desprecio a una mujer es mala educación, pero es también machismo. Que el machismo lleva a esa mala educación, de acuerdo. Pero educar es tratar a los demás con respeto, y el machismo trata a la mujer como un ser inferior: ¡mal educado y machista! Y no lo olvidemos nunca: tratar a la mujer como un ser inferior es no vivir la igualdad absoluta entre hombre y mujer, mujer y hombre.

Debo decir que me han gustado esas campañas. Y me han gustado por dos cosas: por señalar como machismo actitudes que no conllevan sangre y muerte; y poner en el calendero actitudes en contra de la igualdad y que, sin embargo, son aceptadas como “normales” por buena parte de la ciudadanía.

Y también me ha gustado porque ese “descenso” a actitudes machistas que se consideran “normales” en las conductas diarias y que no se relacionan con “sangre y muerte” –atención: la escalada hacia el asesinato comienza en los primeros escalones-, son factibles de “educarse”. Me explico.

Tratar de educar a quien utiliza la violencia física contra la mujer es difícil: su pensamiento machista esta profundamente arraigado. Tratar de convencer a un “machista” de que acosar a la mujer en la calle con palabras o actitudes no adecuadas, y hacerlo poniendo el acento en la educación, puede ser mas fácilmente aceptado. Y seria el primer paso para hacerle ver que esa “aparente mala educación” no otra cosas sino expresión de la consideración como inferior de la mujer.

Detenerse en el hecho del acoso callejero –estoy en ese ejemplo- puede ayudar a hacer evidente la absoluta necesidad de la educación para llegar a la igualdad. Son actitudes que “chirrían” y producen malestar a quien las presencia. E igual que es fácil hacer comprender a una persona que el trato irrespetuoso a un anciano procede de no haber educado en el respeto a todos y especialmente a los ancianos, puede resultar fácil resaltar la importancia de la educación para la igualdad, para la erradicación del pensamiento patriarcal-machista.

Y en la tarea educacional esta comprometida “la aldea global”, es decir todos los estamentos miembros que conforman la sociedad: padres, centros docentes, cultura, medios de comunicación, etc. ¡Todos, absolutamente todos! Y me viene en este momento un ejemplo bien vivo: ¡la revista en la que se publican estas líneas!

Porque esta revista nace de la intención de iguales que quieren mostrar la igualdad. Nace de mujeres que conocen bien el impacto de vivir en la sociedad la igualdad. Nace de mujeres que dan a conocer a la sociedad la valía y el compromiso de otras mujeres, y lo hacen para resaltar que la educación recibida, también el esfuerzo, exige su visibilidad y el respeto de todos, es decir, la vivencia de la igualdad.

Y no es tarea fácil. Pero si es tarea más sencilla para ser aceptada que poner el acento en “a sangre y en la muerte”.

La educación es absolutamente precisa para llegar a vivir como persona, para llegar a ser alguien, para vivir como iguales.

JOSE-ANTONIO BURRIEL DE SAN VICENTE Periodista, abogado y Doctor en Filosofía Experto en violencia contra las mujeres Valencia. España. 1937 Formador de los operadores en la atención a las mujeres víctimas de violencia Ponente en Jornadas, Seminarios y Congresos en el tema de la violencia sobre las mujeres Especial atención a los adolescentes ante sus relaciones afectivas Asesor en distintos proyectos europeos sobre violencia de género Presidente de la Asociación “No más violencia de Género”. Creador y director del Programa “Adolescentes sin violencia de género” Editor de las paginas “No más violencia de género” y “Adolescentes sin violencia de género” Articulista habitual en distintos medios de comunicación, y presencia en programas de radio y televisión. Premio nacional del Instituto de la mujer de España (2005) Reconocimiento del Gobierno de España (2015) por su trabajo en la erradicación de la violencia machista

MCV

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