Soñando con el miedo.

por Kristal M. Rivera González




“Yo fui una gran tímida de niña. Y vivía con mucho susto, un sentimiento que aún conservo y que, en parte, ha sido mi motor. El miedo mueve. El miedo hace crear porque tú quieres inventarte un mundo donde tus ideas y tus sueños funcionen”
-Pina Bausch

Toda mi vida me han dicho que soy una soñadora. He recibido muchos halagos por demostrar valentía y coraje al realizar muchos sueños y metas. Lo que muchos desconocen es que yo he soñado sintiendo un miedo atroz. Así que, al conocer el tema de esta edición, no puede evitar sentir las sensaciones fisiológicas del miedo. Por eso he decido escribir sobre las visitas que el miedo me ha hecho a lo largo de mi vida. Se puede sentir miedo y soñar, siempre que esta emoción la utilices como gasolina, de seguro los sueños se harán realidad.


El miedo siempre habita en mí. Llegó de forma brusca y agresiva, sacudiendo mi cuerpo, bombardeando mi mente con pensamientos intrusivos, que hacían que mi estómago doliera. Es que al miedo se le experimenta de manera visceral, llega sin invitaciones con gran astucia, estoy segura de que es un ávido jugador.


El miedo nunca me ha servido de mecanismo de defensa o alerta. Así siempre le he recordado, como un intruso que me ha paralizado en muchas temporadas de mi vida. Me adormece, lastima mi cuerpo y me enjauló el corazón. Pero también le he sobrevivido, no todas las batallas han sido perdidas. El miedo también fortalece, te hace inmune a la soledad, te obliga a mirarte al espejo.


Sé que escribir sobre miedo debiera ser más preciso, pero no lo conozco de forma privada. Mi alma ha tenido y tiene miedo. ¿De dónde vienes? le pregunto en la noche. Lo puedo ver dentro de mí. Eso fue lo primero que el psicólogo me dijo, visualizar los miedos no para que se fueran sino para convivir con ellos. Y cuando miro mi vida todo lo he hecho con miedo; miedo a no pasar los exámenes, miedo a que me lastimen, a que me traicionen, miedo a ser burlada, miedo a que me abandonen, miedo a escribir mal; el más terrible miedo a vivir.


¿Quién soy sin miedo? Aún no lo sé. Yo he muerto muchas veces en mi vida, yo he muerto de miedo. Yo he resucitado muchas veces en mi vida, el miedo me ha resucitado. El miedo es color gris, sus compañeros de viaje la preocupación, el desasosiego y la culpa. El domingo siento menos miedo y en donde no hay temor es en la literatura. Leer es un acto de valentía, descubres palabras, metáforas y frases que desmoronan al miedo. Por eso los escritores deben ser mejor renumerados, porque escribir aniquila al miedo y te permite soñar.


Kristal M. Rivera González