Autocontrol: el paracaídas de la vida


Aún no he tenido el privilegio de lanzarme en paracaídas, la verdad es que me da un poco de miedo solo imaginarlo, el hecho de no tocar el piso y volar sin saber qué me espera en el trayecto me da terror, pero en teoría la sensación de caer de una avioneta a más de 3.000 metros de altura debe ser sumamente terrorífico o mejor dicho, una combinación entre adrenalina, placer y miedo, dicen los profesionales de éste deporte que saltar por primera vez desde un paracaídas en ocasiones presenta falta de oxígeno al cerebro, miedo incontrolable al observar el vacío volviéndonos incapaces de reaccionar a nuevos eventos.


Para mí la vida es como “saltar al vacío” o tal vez como una montaña rusa, creo que no encontraré mejor comparación que ésta porque definitivamente jamás sabremos con qué nos encontraremos al final. La vida es lanzarse con todo, sabiendo que en algún momento sentiremos el miedo, la felicidad, el placer, la desilusión o la tristeza, es el recibimiento de un sinfín de sentimientos y emociones que nos pueden agobiar ante cualquier situación, pero ¿sabes qué? No pasa nada ¡está bien!


Está bien caer para tomar impulso y levantarse, está bien llorar y secarse las lágrimas para bajar la presión, está bien sentir miedo para aprender del error y comenzar de nuevo, está bien cansarte de algo y querer probar otra cosa, siempre estará bien cuando entiendes que no debes estacionarte ante la situación, simplemente dale la mano, conoce el error y continua tu camino.


¿Me ayuda el autocontrol en la vida?


Por supuesto que sí, el autocontrol te permitirá tener claridad mental, te ayudará a tomar mejores decisiones y a mantener controladas tus acciones o emociones. Llegar a este nivel en la vida amerita de mucha intencionalidad, no es algo que fluye naturalmente de la noche a la mañana sino que se va ejercitando con el pasar del tiempo.


El autocontrol es como un paracaídas, amortigua la caída y evita accidentes dolorosos o frustrantes, pero se logra cuando entendemos que debemos recibir el presente como un regalo sea como sea la situación en que nos encontremos, al final de todo siempre nos ayudara a crecer y a ser mejores personas.


Lamentablemente no podemos controlar el futuro, pero sí podemos manejar nuestras acciones o maneras de reaccionar.

En la vida he perdido distintas cosas, incluyendo a mi padre hace exactamente 11 años debido a una enfermedad, él fue mi soporte y mi apoyo cuando más lo necesité, así que al perderlo me encontré en una situación de soledad y abandono, pero entendí que la vida continua y que sentarme en el dolor de la pérdida no acabaría mis problemas y tampoco regresaría a mi papá. En momentos así, la meditación y el agradecimiento a Dios por la vida se hicieron claves en mi realización como persona, no podría ser lo que soy hoy día sino fuera por el agradecimiento de las cosas que he aprendido a lo largo de la vida.


Levantarse no es tarea fácil, amerita de esfuerzo y dedicación, pero la buena noticia es que la fuerza la tienes y está en tu interior, solamente debes aprender a conocer tus limites, tus emociones, tus deseos y tus intenciones, siempre recordando que vales la pena y que todo nos ayuda para bien, “caerse es de humanos pero levantarse es de valientes”.



Por Rosa Montoya.

(Lic. En Comunicación Social, Consejera Juvenil y Community Manager)

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