Nuestra productividad no solo depende de nuestras ganas

September 8, 2020

 

 

“Cuando hacemos lo mejor que podemos, nunca sabemos qué milagros se produce en nuestra vida o en la vida de otro.” - Helen Keller

 

 

 

He escuchado tantas veces: “chica, pero lo que pasa es que tú no tienes ganas de hacer nada”, “No puedes quedarte solo con el empleo que tienes, para poder ganar dinero tienes que hacer varias cosas”, “tienes que hacer un postgrado porque con el título de licenciada no haces mucho” y  la peor de todas: “consigue un marido con plata para que te resuelvas la vida”.

 

Ya en oportunidades anteriores he comentado que el mundo está cambiando y que el movimiento hacia el empoderamiento femenino, que no es algo nuevo, sino más notorio, está sustituyendo nuestra forma de ver el mundo. Ya existe un consenso que determina que las nuevas tecnologías están desplazando empleos comunes y rutinarios pero también están permitiendo que las mujeres asumamos roles que nos permita seguir siendo  “multitareas”.

 

Este término multitareas o multitasking puede ser un arma de doble filo, ya que yo misma he podido evidenciar en mí esa necesidad de ser superpoderosa y hacer 400 cosas al mismo tiempo, pero esto es tema de otro artículo.

 

  Me regreso a las tecnologías. La cuarentena por los menos en Colombia nos ha permitido reinventarnos, buscar estrategias para poder seguir siendo productivas, aun y cuando la pérdida de empleos ha sido brutal. En este caso había dos opciones quedarse en casa llorando o buscar medios de producción para los hogares. Es así como prosperaron emprendimientos de domicilios que abarca desde hacer la lista de compras en el supermercado, farmacias, desayunos, dulces, almuerzos, productos de belleza, ropa y sobre todo tapabocas y mascarillas reutilizables.

 

Este cambio en la rutina mundial permitió el surgimiento de nuevas marcas lideradas por mujeres, quienes vieron en el aislamiento una oportunidad de seguir manteniendo los ingresos económicos de su hogar, sin embargo las políticas gubernamentales siguen siendo insuficientes para mejorar la calidad de vida de las mujeres en América Latina. Simplemente las mujeres necesitamos apoyo.

 

El apoyo es necesario

 

En enero del año 2020, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) emitió un informe acerca del rol que desempeñan las mujeres en la economía de los países de la región, en el cual además habla de los retos que tienen los gobiernos para mejorar las oportunidades de trabajo, la formación académica, pero sobre todo acerca del poder adquisitivo que tienen las mujeres.

           

La importancia de este informe va de la mano con los que otras instituciones como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) han realizado con la finalidad de llamar la atención hacia la necesidad de generar nuevos empleos y de reducir la brecha salarial y la capacidad adquisitiva entre hombres y mujeres.

 

Este documento titulado “La autonomía de las mujeres en escenarios económicos cambiantes” expone como aún existen barreras enormes para las mujeres entre las cuales se encuentran el machismo, la decisión de tener hijos y que sigan existiendo trabajados clasificados para hombres y para mujeres en los cuales se limita el aumento de la productividad económica.

           

Alicia Bárcena secretaria ejecutiva de la Cepal afirma en el prólogo de este documento que “resulta urgente acelerar los compromisos asumidos en el marco de la Agenda Regional de Género y la Agenda 2030 para hacer frente a los múltiples desafíos que plantea un escenario económico en continuo cambio debido a las transformaciones económicas, tecnológicas, demográficas y climáticas que están teniendo lugar”.

 

Bárcena también afirma que “las desigualdades de género son un obstáculo para el desarrollo sostenible, y los cambios en el escenario que enfrenta la región son una manifestación de la urgencia de avanzar decididamente hacia estilos de desarrollo que contemplen en sus cimientos la igualdad de género y la autonomía de las mujeres, así como la garantía de los derechos de todas las personas sin excepción”.

En este caso yo me atrevería a decir que el aumento en la productividad de las mujeres depende de varios factores, no solo de las ganas de emprender algo, sino también del apoyo gubernamental y de quienes nos rodean, sean familiares o parejas. Todos estos elementos son claves para lograr el éxito económico y también emocional que tanto aspiramos.

*Periodista

Instagram: @laurgloaiza

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