La salud desde una visión profiláctica


Mi padre siempre ha sido amante de la naturaleza en general, el campo es el lugar que lo hace feliz y a donde siente que pertenece. Aunque haya nacido y se haya criado en la ciudad, para él esta última está relacionada con el estrés, un estado emocional que impide gozar de una vida saludable a largo plazo.

Tiene una relación curiosa y fascinante con las abejas, pues es apicultor en su oficio y en su corazón. De pequeña no comprendía su admiración y sus literales diálogos con las abejas, ahora que soy adulta, siendo aún su chiquita, comprendo un poco más su pasión por esta civilización. Y vaya que lo son, la coherencia del lenguaje a través del que se comunican, la estructura física del colmenar, la claridad en la distribución de sus roles y disciplina bajo la que conviven en su minúsculo mundo, les permiten subsistir para sí mismas y para el resto de las especies en la naturaleza. Si nos detenemos a apreciar este pequeño mundo que siempre ha estado disponible en la naturaleza para nosotros, encontraríamos material subestimado para aplicar en nuestra civilización en materia de salud.

Mi padre no es amigo de la medicina tradicional curativa, prefiere la medicina profiláctica que ciertamente estas pequeñas amigas aladas aportan desde la naturaleza con un alto valor antiséptico, bactericida y hormonal, que son asociados a la longevidad en un amplio espectro de prevención de enfermedades. Sin embargo, los productos que las abejas hacen dentro de su colmenar, que es sin duda un hospital y laboratorio farmacéutico de la naturaleza, también son aplicados en la medicina moderna en enfermedades gastrointestinales y de los nervios principalmente, por sus propiedades curativas y terapéuticas. Se ha reseñado incluso hacia 1959 que inhibe 4 formas de cáncer, por Gordon Toundsen biólogo canadiense.

La consciencia preventiva desde el punto de vista físico, es decir, que nuestro cuerpo esté en movimiento, mental, que estemos ocupados creando y emocional, que estemos conectados con nosotros mismos entendiendo nuestras necesidades y sabiendo comunicarlas, tiene un propósito claro: fortalecer la salud del hombre y prolongar su vida. Mi padre ha adoptado por muchos años dentro de su estilo de vida a la apicultura como medida preventiva (física), a través del consumo diario de los productos derivados de la labor de las abejas y como terapia ocupacional (mental y emocional), trabajando y apreciando la dinámica integral y silenciosa dentro de una caja de madera llamada colmena que hace posible nuestro ecosistema.

Escribir es una herramienta que desde la toma de consciencia pretendo convertir en un hábito dentro de mi estilo de vida como pilar de la salud mental. Sólo escribiendo este artículo he comprendido finalmente que mi padre al hacer de la apicultura, más que un hábito complementario, un estilo de vida, ha salvado la suya física, mental y emocionalmente. No sólo comprendo ahora la visión de mi padre sobre la salud integral desde sus resultados en la práctica de la apicultura, si no también logro ver como con gentileza que quiere dejar su legado a los que ama y a los que no conoce.

¿Qué estilo de vida estás llevando hoy para garantizar tu salud, cuál es tu legado?

MCV

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