Conocí salud en mi jardín


Crecí en casas antiguas, casas viejas y estrené casas de urbanización, así transcurrieron mis primeros años en la década de 1960. Tuve la dicha de una niñez arropada de cuidados y de mucho tiempo al aire libre y a mis anchas en los patios de mis casas porque la tecnología se limitaba a media hora de programación infantil en la TV y un teléfono con el que la operadora te decía que eras menor y no podía conectar tu llamada. Pues de ese modo mi vida era una fiesta de imaginación y aventuras en la naturaleza. Así me enamoré de las frutas del patio de mis abuelos: papayas, mangó, guanábanas , naranjas, mandarinas, chinas nebo, plátanos, guineos, uvas parras, nísperos, quenepas, jazmines, duendes, gardenias, orquídeas, rosas, lirios, líquenes, musgo y yerbas.

Me encantaba sentarme a la sombra del guanábano y recoger las cáscaras amarillentas de su flor rugosa para relajarme con su aroma. Era una variación sutil del olor del té que mi abuela bebía con sus hojas para calmar los dolores estomacales. Allí, debajo del guanábano, jugaba con el musgo, pensando que eran reinos y países de seres diminutos e invisibles con castillos y ejércitos, plazas, mercados y pueblitos. Pues las plantas ejercían su influencia conectando mis impresiones sensoriales con experiencias creativas, inspiradoras y estimulantes. Me conectaba con ellas y recibía toda la energía que ellas emanan con sus formas, colores, olores, sabores y texturas. En la tarde me encantaba sentarme en la reata al lado de la ventana del cuarto de mi bisabuela. Allí estaba el jazmín preparando su mejor perfume para la noche. En la tarde su fragancia era leve y estrujaba las florecitas en mis manos para llevarme el recuerdo del patio de mis abuelos a la casa de mis padres cuando me llevaran de regreso al salir de sus trabajos. El aroma del jazmín, relajante y exótico, creador de romances arabescos en nuestra tradición literaria.

Te cuento que las plantas curan, alegran, inspiran y si me acompañas con la lectura te contaré recetas, secretos y relatos de la poderosa influencia de ellas en nuestra vida.

MCV

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