Cambiar es vivir


La vida está compuesta por cambios innumerables. Nuestro cuerpo cambia, nuestros gustos, nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestra manera de interpretar las cosas, aún la gente que nos rodea cambia. La sociedad y el mundo cambian. Si hay algo seguro en la vida, es que enfrentaremos cambios, y que lo haremos de forma constante.

Aunque en la vida hay cosas que pueden ser permanentes por largos periodos o etapas, como por ejemplo, la familia, el amor, la amistad, la relación con una misma, etc.; aún estas relaciones tan importantes en la vida, pasan por cambios. Créanme, los cambios son inevitables. Pero, que bueno que existen los cambios. La vida sería monótona, aburrida y estancada si no viviéramos los cambios que vivimos.

En ocasiones nos podría parecer que el proceso de ajuste y adaptación a los cambios es arduo, difícil de lograr, o hasta imposible. Podríamos llegar a asociar los cambios con pérdidas, y aún con sufrimiento. No obstante, si aprendemos a modificar nuestra visión en cuanto a los cambios en la vida, entenderíamos que son procesos de transición, de transformación, hasta verlos como necesarios. Aceptar las diferentes experiencias que enfrentamos en la vida y las variadas facetas que vivimos, nos permitiría darnos cuenta que el proceso de vivir y de cambiar, puede ser uno lleno de aprendizaje, y sobretodo de crecimiento. Podríamos llegar a tener expectativas positivas y entusiasmo ante los cambios que enfrentamos. Sería un camino para encontrar paz ante aquellos retos que tienen un peso mayor.

Actualmente, el mundo entero se encuentra ante uno de los más grandes retos que nuestra generación ha enfrentado, una pandemia. Hemos tenido que aceptar cambios radicales en nuestra manera de relacionarnos, de trabajar, de vivir, de hacer prácticamente todo. Hemos tenido que súbitamente dejar atrás muchas cosas, hemos tenido que hacer pausas, ajustarnos a cambios drásticos, y no ha sido un proceso fácil. Hemos vivido todo tipo de emociones en este tiempo, hemos hecho grandes esfuerzos por educarnos y entender lo que ocurre a nuestro alrededor. Hemos hecho planes para protegernos a nosotras y a los que amamos. En un gran sentido, nos hemos esforzado por lograr el proceso de adaptación. El cambio ha sido grande. Sin embargo, este es un buen ejemplo de cómo la manera en que veamos los cambios y cómo nos ajustamos a ellos, puede influir y hasta determinar nuestro estado emocional y psicológico.

Si ajustamos la perspectiva que estamos teniendo de esta situación, te aseguro que podremos identificar cosas que hemos aprendido en esta experiencia. Muchas hemos descubierto una fortaleza interna que no sabíamos que teníamos. Quizá la pausa obligatoria te hizo reajustar tus prioridades. Quizá por fin pudiste descansar. Quizá tuviste que activar tu creatividad y aplicarla a muchas cosas en esta nueva realidad. También es posible que estés en esa transición de darle un significado personal a todo esto. No te preocupes, todas cambiamos a diferentes velocidades y todas nos ajustamos de diferentes maneras. Eso es lo hermoso de los procesos de cambio, ninguno es exactamente igual a otro, y no tiene porqué serlo. Si los cambios que estás enfrentando en tu vida están afectado tu salud emocional y tu bienestar psicológico, habemos profesionales que estamos preparados para ayudarte en ese proceso y darte la mano para que logres alcanzar la meta de aceptación, estabilidad emocional y bienestar. Permítenos ayudarte, no tienes que pasar ese proceso sin ayuda.

Te invito a que abras tu mente y tu corazón a aceptar los cambios que llegan a tu vida. Que no te aferres a aquello conocido que debes dejar ir. No te aferres a algo simplemente porque estás acostumbrada a ello. Dar paso a los cambios en la vida, puede ser refrescante para nuestro ser interior, nos puede llevar a formar la mejor versión de nosotras mismas. Suelta y despide aquellas cosas que ocupan espacios en ti, pero que no producen nada bueno. Acepta lo nuevo con fervor, sabiendo que será de aprendizaje y crecimiento. Cambiar es vivir.

Dra. Marelsa Banuchi

Psicóloga Clínica

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