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Activando la esperanza

Saludos amigas:

Vivimos tiempos de retos, donde todos de alguna forma, somos parte de una guerra que no escogimos. Es como si dos fuerzas invisibles nos retaran para unirnos a las fuerzas benignas de la luz, o a las fuerzas malignas de la oscuridad. Las fuerzas malignas de la oscuridad son las que dominan el lado negativo del Universo, de donde nacen las plagas, las epidemias, las guerras, la miseria, el hambre, la indiferencia, la tristeza y la soledad.

Sin duda, es tiempo de activarnos para que nos aferremos y nos unamos todos a las fuerzas benignas de la luz. Esa fuerza donde activamos el amor y la misericordia para el bienestar de otros. Encendiendo la luz del conocimiento, del apoyo, del consuelo al triste, el compartir con el necesitado, la empatía y el amor al servicio para se activen y se animen a todos los que piensan que la vida es miserable. Cada uno de nosotros somos buenos en algo que otro necesita y aunque no todos somos buenos para todo...todos somos buenos para algo. Descubrir ese algo y convertirlo en acción es lo que se llama activismo. Quedarnos sentados mirando a las noticias y lamentándonos de lo mal que andan las cosas, que el mundo es un desastre, no aporta nada al mejoramiento de la vida de otros, ni al mejoramiento de nuestro país. Si nos activáramos, pensando en que todos somos uno, que el bienestar común es responsabilidad de todos, haríamos la vida de muchos menos dura, menos angustiosa. Nuestros hermanos puertorriqueños han sufrido muchas catástrofes emocionales causadas por los huracanes, los terremotos, el miedo a no poder seguir adelante y ahora con un golpe más duro, una pandemia. Es tiempo de que el activismo no sea de un pequeño grupo de líderes comunitarios o religiosos, es tiempo de que todos acojamos el activismo como una misión y un compromiso para aportar lo mejor que poseemos para el bienestar de otros.

Es importante recordar el impacto emocional que han sufrido nuestros niños y las personas de mayor edad principalmente, a causa de la pandemia que azota al mundo entero, los huracanes y los terremotos que nos han afectado en Puerto Rico. El miedo y la incertidumbre ha opacado la sonrisa de millones de caras de seres en el mundo. El crear actividades que les ayuden a canalizar sus emociones, es imperativo en estos momentos. Nada mejor que la lectura de un buen libro para enriquecer el conocimiento y el espíritu. En cuanto salgamos del aislamiento social, es recomendable que formemos grupos y activemos a nuestras comunidades para que recuperen la confianza y el entusiasmo para retomar camino hacia una vida plena. La buena lectura y el amor a los libros ocupan y aportan, no solo a combatir el ocio, sino a la sanación y el control de las emociones.

Las grandes crisis traen grandes cambios. Yo estoy esperanzada en que el sufrimiento colectivo nos haga más cercanos, más empáticos, más hermanos y mejores con nosotros mismos. Todo llega, todo pesa, pero todo pasa. Que la paz y la esperanza les acompañe y les ayuden a superar los nuevos retos que surgen cada día. Aprendamos a activar la esperanza, en lugar de vivir en la espera, la fe y la confianza de que la vida empieza cada día y que el ayer quedó atrás y nada me garantiza lo que pasará mañana, por lo que activo mi alegría para hoy y la comparto con todos los seres que me rodean.

Con mucho amor.

Ana Delgado Ramos

 

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