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Solidaridad y el Turismo: ¿pueden ambas actividades coexistir para el bien del país?

 

 

Luego de que ocurrieran los terremotos 5.8 del 6 de enero de 2020 y para remachar el 6.4 del 8 de enero de este año, el país en especial el suroeste no volvió ha ser el mismo.  El temor se apoderó de todos los sureños en especial de aquellos que perdieron su casa, y no es para menos.  Sin embargo, horas después de lo sucedido la Compañía de Turismo de Puerto Rico junto al DMO publicaron promociones en sus redes sociales la cual indicaba que estábamos listos para recibir turistas. La promoción leía que lo sucedido en la Isla fue solo en una parte, lejos de la capital y de los demás destinos turísticos de Puerto Rico.  Y fue así que comenzó a llover una serie de críticas en las redes sociales, entre ellas se sumó la crítica a la celebración de las fiestas de la calle San Sebastián, hoy día conocidas como La Sanse.  Todas esas publicaciones en contra y con mucho coraje que se manifestaron en las redes, así como entre mis familiares y amistades, me hizo hacer la pregunta: ¿acaso el turismo y la solidaridad no pueden coexistir?

 

Todo país en el mundo es afectado en algún momento por desastres naturales, a eso se suma situaciones igual de complicadas como enfermedades, guerras, terrorismo y olas criminales.  Entonces, ¿cómo cierto país puede buscar la manera de sostenerse económicamente más allá de las industrias tradicionales como la agricultura, si está pasando por medio de un desastre o una crisis?  El turismo es una de primeras cinco industrias más importantes del mundo, clasificada así porque todo país en el mundo se beneficia de los visitantes y el gasto promedio que realizan en el destino.  Por medio del turismo, se generan empleos y distintas formas de negocios que forman parte de la economía de un país.  Promocionar actividades turísticas permite que empresarios grandes y pequeños se beneficien económicamente durante un largo periodo de tiempo.  Ahora,  no quiere decir que debemos olvidarnos o no valorizar la tristeza y la desesperación que puede causar un temblor, un huracán, un tornado, un fuego forestal, una tormenta de nieve y un sin número de desastres naturales.  Es totalmente cierto que la salud física y en especial emocional de los ciudadanos se ve afectada, y no estoy diciendo que vale menos o que no es importante; pero tampoco podemos detenernos ni pedirle a todos los puertorriqueños que deben detenerse.  Para poder ayudarnos necesitamos generar ingresos y esos ingresos vienen de nuestros trabajos y de actividades culturales como las Fiestas de La Sanse, fiestas patronales, llegada de cruceros y el recibir turistas en el Aeropuerto Luis Muñoz Marín.

 

Hoy día, se está cultivando internacionalmente la responsabilidad turística y el turismo sostenible;  siendo éste último la idea de ser un benefactor del destino y que la presencia del turista en el mismo no sea de perturbación para la ciudadanía anfitriona sino de gran regocijo y crecimiento económico.  Un ejemplo de ello sucedió durante la semana que le siguió al temblor de mayor magnitud, cuando se activó la situación de emergencia en Puerto Rico, compañías de alojamiento como Airbnb tienen programas de solidaridad en el cual solicitan a sus anfitriones ofrecer las habitaciones y casas gratis por un periodo de tiempo para todo damnificado.  Hoteles, restaurantes y compañías de excursiones turísticas estuvieron activos en la recolecta y entrega de artículos de primera necesidad.  Entonces, me parece justo que como país continuemos siendo resilientes como lo demostramos con los huracanes Irma y María o pasados huracanes.  Sigamos brindando ayuda al que lo necesita y a la vez continuar sacando el país adelante por medio de nuestro trabajo.  No cerremos las puertas a visitantes que pueden inyectar dinero nuevo, así también, nosotros mismos podemos fomentar las visitas a nuestros atractivos turísticos, restaurantes y hoteles que están listos para brindar servicio.  Apoyar el turismo en un momento de crisis humanitaria no es falta de sensibilidad o de filantropía, al contrario, demuestra resiliencia y fortaleza ante el mundo.

 

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