Pensamientos acerca de la solidaridad en el Teatro de la Vida

February 9, 2020

 Sube el telón. 

 

Lo que voy a compartir no es únicamente mi historia. Es la historia de todos, pues llegamos a este mundo con solo la curiosidad de aprender e innovar con las herramientas que nos provee la vida, paso a paso, momento a momento. Hay lecciones que nos mueven a cambiar, realizaciones que impulsan hacia la mejoría, y la solidaridad ha sido unas de esas grandes lecciones para mí.

 

Mientras hay muchas maneras de expresar una idea, un concepto, y un sentimiento, he escogido presentar observaciones únicas, experimentadas en esta gran aventura. La lección más valiosa que puedo compartir es la de comprender que el amor no tiene límite, y las bendiciones que abundan en cada momento se magnifican con una sencilla sonrisa, un acto de generosidad, o un gesto de cariño. ¿Entonces, a dónde voy con esto? ¡Ah! sí, a los lazos que nos unen como la red delicada de Indra. La realidad es que no somos extranjeros en un mundo desconocido…somos familia distante con una liga que nos une a través de nuestras experiencias y emociones. 

 

Tal vez conocen la historia del famoso antropólogo que propuso un juego a los niños de una tribu africana. Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y les dijo a los niños que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas.

Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, después se sentaron juntos a disfrutar del premio.

Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar todas las frutas, le respondieron: UBUNTU! ¿cómo uno de nosotros puede estar feliz si todos los demás están tristes?

 

Ubuntu es la filosofía sudafricana vinculada a la lealtad y la solidaridad. El término proviene de las lenguas zulú y xhosa y puede traducirse como “humanidad hacia otros” o “yo soy porque nosotros somos.”

 

Baja el Telón.

 

Sube el telón. 

 

Hay 3 millones de especies de animales que viven en las selvas tropicales, y una de ellas, la hormiga roja, tiende a vivir bajo tierra, bajo la amenaza constante de aniquilación por inundaciones repentinas, entre otros peligros predatorios.

 

Los peligros no detienen a la naturaleza en sus movimientos. Si una especie desea sobrevivir, tiene que demostrar que merece permanecer. Cuando llegan las inundaciones, las hormigas de fuego se aferran entre sí, creando una balsa viva que puede flotar hasta que el agua retroceda. Días, Semanas, o meses pasan, manteniendo su cadena intacta si es necesario. Que acto más consciente, más inconcebible para aquellos que aún no despiertan a la idea de que la unión hace la fuerza.

 

Hay mucho que aprender de la armonía entre elementos en la naturaleza. En realidad, ¿qué tan diferentes somos a estas pequeñas criaturas?

 

Existen hoy 7.5 billones de personas en nuestro pequeño planeta, suspendido en la inmensidad del espacio. ¿Cómo damos sentido a esto? Es el gran misterio de toda nuestra existencia. Tal vez sea estar solos en el universo lo que nos mantiene unidos, nos mantiene necesitándonos unos a otros de la manera más pequeña y detallada, creando un enredo cuántico de ustedes, de mí, de nosotros. 

 

Y si eso es realmente cierto, entonces vivimos en un mundo donde todo es posible…

 

El vuelo de fractales del ave estornino, que pinta dinámicamente sobre el bello amanecer, es una de las exhibiciones más deslumbrantes del mundo natural. 

Aun no existen palabras para ciertamente describir el sentimiento en captar el susurro de miles de pares de alas navegando por el viento, asombrosamente en conjunto.

 

Tal vez adentro de las miríadas de diferencias que existen entre nosotros, encontraremos que el don de uno puede fortalecer, en forma sutil, la debilidad de otro. Como pioneros e innovadores podemos acelerar la fuente de creatividad si solo manifestamos en conjunto nuestros sueños.

 

Les dejo con las palabras de una gran visionaria, Irene Chávez: “Juntas somos más.”

 

Baja el telón.

 

Fin.

 

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