top of page

Seamos la cura


Fueron 23. Han sido 23 en el 2018. ¿Cuántas habrán sido antes de esto? ¿Cuántas más serán víctimas de la ausencia de educación emocional?


Mientras leía una noticia donde mencionaban las 23 víctimas y como fueron privadas de sus vidas, sentía coraje, frustración, tristeza e impotencia. Me preguntaba: ¿hasta que punto de enfermedad llega alguien que es capaz de detener la vida de quien en algún momento amó y en ocasiones de hasta privarse de su propia vida? Por que hay que estar sumamente enfermo y falto de amor, de respeto y empatía para atreverse a disparar o apuñalar a otra persona y que no sea en defensa propia.


Y es que el machismo es una enfermedad contagiosa que ha afectado las generaciones por siglos. Este virus a impactado la vida de miles de mujeres alrededor del mundo. En ocasiones ha invadido la vida de algunas y las destruye poco a poco. A otras las termina de cantazo, sin muchas palabras, las destruye. Y hay quienes han batallado contra este virus, hasta debilitarlo. Sin embargo, mucho falta por erradicarlo, y para eso solo hay una cura. EDUCACIÓN.


Educación que debería ser provista por el gobierno, pero ¿qué hace el gobierno entonces? Por supuesto que como está dominado por la fuente mayor del virus, se ignora. El gobierno se hace de la vista larga, eliminan la educación con perspectiva de género, hacen caso omiso a las manifestaciones de la colectiva femenina y no establecen una alerta y acción inmediata a la alarmante cifra de muertes este año. En lo que este gobierno reacciona y comienza a atacar ese virus milenario, ¿qué podemos hacer?


Levantar nuestra VOZ, nuestras manos, nuestras almas. No hay quien nos calle, aunque nos cueste la vida, tenemos que seguir señalando las atrocidades de los hombres y mujeres enfermos de machismo. Hay que seguir mostrando y desnudando las acciones inconscientes del gobierno enfermo. Debemos educar a nuestros niñxs, para que ellos sean inmunes y sean la generación sana que erradica este virus. Tenemos que unirnos para hacernos más fuertes, para ser la vacuna que necesita nuestra sociedad, nuestras hijas, hermanas, madres y abuelas. Seamos la cura.

 

bottom of page