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© 2017 Mujeres con Visión

Ese día que es mío y nadie me lo puede quitar...

 

Ya superé la línea de los 40. Esa línea imaginaria que nos trazamos las mujeres que al cumplir los 30 sentimos que nos cambia la vida y que nos ponemos el límite de los 40 para extender un poquito más la juventud… Confieso que para algunas es más llevadero, en mi caso más allá de sentirme vieja, joven, conforme, triste o feliz, mi gran problema es la fecha en sí… pues sí, eso… me explico.

 

Me criaron pensando que el día del cumpleaños es el mejor de los días de todo el año, simplemente porque es eso, MI CUMPLEAÑOS, el día que no importa cuanta gente cumpla, es MI DIA, por ende, no importa cuántos sean, como sean o donde esté, ese día es mágico, único y especial. Así que ese momento maravilloso debe ser compartido por más gente: familiares, allegados, amigos, vecinos, en fin, todo un evento que más allá de incluir fiesta o no, debe ser recordado. Quien me conoce sabe que soy experta en “seguimientos y perseguimientos”, así que yo misma me encargo de recordarles a TODOS que la gran fecha se acerca, y los cumple décadas tienen mayor importancia y énfasis en este tipo de recordatorio. Sin embargo, no siempre es como quiero. El año 2017, fue de una transición intensa: falta de empleo, desgano, incertidumbre… toda yo empezó a cambiar anímica y físicamente. Se acercaba la fecha de mi cumple y decidí no recordárselo a nadie, a ver quién sí y quién no.

 

Llegó el día de los 40 con el aviso inminente del paso del Huracán Irma, fueron pocos los mensajes al celular y los de las redes sociales los pude leer de a poquito. La hermana que me regaló la vida, se inventó un encuentro el día antes cerca de su casa, pero ya había quedado en hacer una diligencia que pudiera generarnos algún tipo de ingreso a largo plazo y nos fuimos todos, ese mágico día feriado, a hacer lo común sin sentirse nada de increíble. Me tomé una sola foto ese día que ya no existe, la eliminé, aunque siempre quedará en mi memoria donde fue y la insistencia de los míos en que me retratara (ellos se están enterando al leer esto que la borré), ni si quiera me cantaron feliz cumpleaños… en fin, para mí un desastre. Pero ahí seguía. Sobreviví a Irma, que nos dejó sin luz y agua y luego a María, que destruyo tanto, inclusive a esa mujer que recién cumplía 40 para hacer una nueva… y empezar a celebrar lo que vale la pena.

 

 

Así que este año no esperé por celebraciones, la hermana que la vida me regalo preguntó qué haría, en un día de playa que ambas nos regalamos y le dije: haré lo que nunca he hecho por decisión, estaré sola conmigo y disfrutaré mí tiempo a mi antojo. Pero lo más importante, lo hago porque lo decido y quiero y no espero a nada ni nadie más. Así las cosas les comparto a continuación mis razones para celebrar un año más:

 

  1. Celebro todo lo que hice y todo lo que haré: me doy la oportunidad de mirar con expectativa y entusiasmo lo que pasará este próximo año después de todo lo que aprendí en este que pasó.

  2. Admiro cada una de mis fortalezas y cualidades: Es increíble como con el paso de los años te sientes más a gusto con tu forma de ser y modificas con mayor responsabilidad lo que ya no te gusta. Celebro cada uno de mis cambios y virtudes.

  3. Comprendí mis defectos y temores: Celebro la vida y lo que ella incluye, y sí, tengo mil defectos y muchas cosas me causan miedo, pero me tomo mi tiempo y espacio para mirarlos de frente, aceptarlos y reír.

  4. Brindo por como reconozco y manejo mis emociones: Que no se me hace fácil, y es que confieso que primero siento y luego razono, pero ya vi que puedo vivir haciendo un balance entre las dos cosas (que bien me hubiese ido de saberlo hacer hace 20 años.. chin, chin)

  5. Siento menos dependencia emocional: Pues sí, aquí estoy, sola y en silencio, escribiendo para ustedes, sin la necesidad de preocuparme por si hay bizcocho o globos, velas, flores o felicitaciones. Disfruto a plenitud del tiempo y el espacio que me brinda mi propio ser y pensamiento.

  6. Soy más feliz: y siéntase en la libertad de leerlo a todo pulmón porque así lo estoy diciendo… ¡Soy más feliz! Sin lugar a dudas y con la alegría de saber quién soy y cuanto valgo y merezco.

 

Y si, para cuando termine de escribir ya tendré 41 y mil satisfacciones vividas. Hoy es el comienzo, de tantos otros, en el que habré de preparar bien el corazón para vivirlos todos.

 

Lizbelia Martínez Martínez

 

Hija, Madre y Esposa.

 

Egresada de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras, se desempeñó por 17 años en el campo de las comunicaciones en diversas agencias del País. Tiene una trayectoria de más de 20 años como Maestra de Ceremonias de eventos privados y multitudinarios. Ha sido colaboradora en diversas publicaciones  y productora y creadora de espacios radiales como: Para Buen Entendedor y A Todo Poder, para el Programa Sabor Latino transmitido por IHeart Radio para Syracuse, NY y escuchado en toda América Latina y Puerto Rico. Se desempeña como coordinadora de eventos protocolares en el ámbito social y corporativo.

 

Actualmente, esta Mentor Coach de Desarrollo Personal, Organizacional, Liderazgo y Vida certificada, desarrolla e imparte talleres a mujeres y sobre todos madres bajo su proyecto #PowerfullMomys.

 

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Instagram: lizbelia martinez

Email: lizbeliamartinez@gmail.com

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