Mujer con Visión: Leslie Montes

September 11, 2018

Heroína sin capa.  Así describiríamos a Leslie Montes, una Mujer con Visión, quien a través de su trabajo como Directora del Departamento de Desarrollo del Salvation Army en Puerto Rico, representa la importancia del tercer sector en la respuesta inmediata y en  los esfuerzos de recuperación a largo plazo en Puerto Rico tras el paso del Huracán María.

 

MCV: ¿Cómo defines a una Mujer con Visión?  

 

LM: Para mí una mujer con visión, es una fémina que se permite ser sí misma, que define metas claras para su futuro que incluyen un espacio de servicio a los demás.

 

MCV: ¿Qué mujer te sirvió de ejemplo? 

 

LM: Fui formada por dos mujeres muy fuertes, mi abuela y mi mamá, ambas han sido mi mayor inspiración, viniendo de una familia de muy escasos recursos de la Barriada Blondet de Guayama ellas me enseñaron que con trabajo duro y disciplina se pueden lograr las metas, ellas nunca permitieron que me sintiera pobre de espíritu y más bien empoderaron cada uno de mis sueños, en aquel momento con grandes sacrificios de dos y tres trabajos mi mamá se aseguraba que jamás me faltara nada para mi educación y mi desarrollo, de la misma forma mi abuela se encargó de lo que considero una de los aspectos más importantes del ser humano que es la fe y el servicio, con ella desde muy pequeña aprendí a confiar en Dios a servirle aún sin ser perfecta, a visitar a los enfermos de la comunidad llegando con sopitas en mano hechas en casa y un sentimiento de amor y hermandad que se tenía hacia los vecinos que aún considero familia.

 

MCV: ¿Qué te llevo a trabajar en una organización sin fin de lucro? 

 

LM: Curiosamente comencé mi carrera profesional trabajando en el gobierno y luego en la empresa privada, lo que nunca imaginé fue que en algún momento de mi vida tendría la oportunidad de laborar en una organización que en mis años de niñez ya había conocido, el Salvation Army ofrecía programas de verano libre de costo a niños de escasos recursos y yo fui participante de ellos en los años 80, durante mi época en la empresa privada desde puestos gerenciales veía siempre la oportunidad de poder donarles porque sabía que cada centavo donado a nuestra noble institución realmente tocaba vidas tal como tocó y enriqueció la mía. Hoy vivo un sueño de poder trabajar haciendo lo que más me gusta, como directora del Departamento de Desarrollo para el Ejército de Salvación de Puerto Rico e islas Vírgenes. diseñamos estrategias para acercar a las personas a la amplia gama de servicios que se ofrecen a diario y que luego de huracán María fueron instrumentales para apoyar a miles de familias, incluyendo 12.4 millones de comidas calientes servidas. Es un honor y un orgullo pertenecer al tercer sector.

 

MCV: ¿Piensas que el Huracán María reveló la importancia de las organizaciones sin fines de lucro en Puerto Rico?

 

LM: Definitivamente, nosotros ya llevábamos dos años realizando la campaña firma el plato, donde una persona podían auspiciarles un alimento a alguien en necesidad por dos dólares y de paso dejar en la tapa un mensaje de apoyo. Gracias a Dios ya habíamos palpado mediante este ejercicio el corazón inmenso de nuestro país, nuestra gente mucho antes de María ya había dejado miles de platos firmados así que materia prima teníamos para salir a la calle a brindar alimento a nuestros hermanos y hermanas que se vieron sin nada luego del huracán y muchos otros que sin electricidad ni servicio de agua potable necesitaban ayuda urgente sin importar su estatus social. Impresionaba como todas las organizaciones nos unimos para trabajar en equipo en momentos donde el gobierno necesitaba toda la ayuda posible y un poco más, ante el reto de la falta de redes de comunicación disponibles para coordinar las misiones de ayuda humanitaria.

 

MCV: ¿Es posible describir un día de trabajo de Leslie en los días posteriores al Huracán María?

 

LM: ¡Wao! Debo comenzar contestando esa pregunta dándole las gracias a mi familia que se unieron como voluntarios aún mi hija menor de 8 años servía agua en el comedor social que improvisamos en la cancha de nuestro edificio en la Ponce de León para alimentar a la comunidad de Santurce y areas limítrofes. El día comenzaba muy temprano para llegar a nuestras facilidades coordinar el recibo de los donativos de alimento y agua que llegaban por tierra, mar y aire en aviones privados, el apoyo de los chefs que donaban su tiempo para cocinar y que a diario sacaban miles de comidas para diferentes puntos de la isla, nuestros oficiales en sus cantinas rodantes y junto a cientos de voluntarios desplazándose por la isla, atender los amigos de la prensa para informar nuestros puntos de servicio etc. eran días muy largos que culminaban en altas horas de la noche, para luego regresar a mi apartamento, bañarnos a cubitos como la mayoría de la población lo estaba haciendo y hacer una comida al día con un poco de suerte.

 

MCV: ¿Alguna experiencia en particular que te haya impactado? 

 

LM: Han habido muchas pero de hacerme llorar, la visita a dos días del huracán que hicimos al barrio Ingenio de Toa Baja, se lleva el mérito. Al llegar a la zona aún las casas estaban inundadas había familias de todo tipo, personas mayores y niños cubiertos en fango, les servíamos la comida y el agua bebiéndonos las lágrimas sintiendo su tristeza y desesperación, todavía lo recuerdo y se hace difícil que no duela, aparte de la comida uno habría deseado que ese abrazo repusiera sus techos, su fe, su esperanza que supieran que no estaban solos. Al día siguiente regresamos con juguetes para los pequeños que lo habían perdido todo, ropa, zapatos, agua y comida, pero aún con todo eso se te queda una gran necesidad de hacer más, porque son nuestros hermanos y su dolor lo hacemos nuestro.

 

MCV: Las experiencias vividas en los pasados meses, ¿te han brindado una nueva perspectiva sobre tu labor? 

 

LM: Definitivamente, creo que a muchos de nosotros este huracán nos aterrizó a lo que es verdaderamente importante en la vida, en mi caso mi trabajo lo veo como un ministerio, en mi alocadamente a veces me creo que puedo de verdad sugerirle cosas a Dios, porque el que trabaja en una organización como la nuestra que se fundamenta en una base de fe, tiene que darle el lugar que le corresponde a nuestro CEO, me siento que tengo el mejor jefe del mundo, porque todo servicio que se brinda con amor tiene recompensas en todos los renglones de la vida, te llena, te inspira y te impulsa a lograr cosas que nunca pensaste fueran posibles.

 

MCV: ¿Cuál piensas es el rol a largo plazo de las organizaciones sin fines de lucro en la recuperación de Puerto Rico?  

 

LM: En nuestro caso particular el Salvation Army ha reservado unos 25 millones de dólares que se están invirtiendo en lo que llamamos el plan de recuperación a largo plazo, ese dinero se ha destinado solamente para apoyar a los sobrevivientes de María con la meta de devolverles el sentido de hogar a quienes perdieron sus pertenencias, muebles, enseres, equipo médico etc. Además, creo que estamos en un buen momento para realmente apreciar y comprender la amplia gama de servicios que cubren las organizaciones sin fines de lucro en la vida de quienes se benefician de nuestros servicios, nuestros programas representan un ahorro al gobierno en servicios que suplementamos, tenemos peritaje en las áreas donde ofrecemos las ayudas y acercamos a nuestros donantes a su pasión y deseos de dejar legado. El tercer sector no debe mirarse como centros de beneficencia y más bien como empresas de inversión social que apuestan al futuro de nuestro país y de nuestra gente.

 

MCV: ¿Cómo podemos colaborar con las organizaciones sin fines de lucro, incluyendo el Salvation Army? 

 

LM: Hay muchas maneras en que una persona puede ayudar a una organización, comenzado por el voluntariado, donativos corporativos, de fundaciones, personales y eventos que se hagan a beneficio de una de nuestros programas. En nuestra organización tenemos como política respetar la pasión del donante y destinar su contribución a la causa que mueva su corazón y muy importante cada centavo se queda en Puerto Rico y se reinvierte en nuestra comunidad. Toda persona que al leer se sienta motivado a donar puede enviar su contribución al P.O. Box. 71523, San Juan PR 00936-8623

 

MCV: En tu rol de madre, ¿qué enseñanza deseas brindarles a tus hijas a través de tu labor? 

 

LM: Ellas son el motor de mi vida Valeria y Valentina, si ellas al verme laborar comprenden el valor de una oportunidad y la responsabilidad de siempre dar el 100% me sentiría muy feliz, pero más importante aún que sean buenas personas que tengan principios, pero sin prejuicios que amen a sus semejantes y luchen por lo que es correcto no importa desde que plataforma profesional se encuentren en el futuro con eso sí me daría por satisfecha.

 

MCV: Si le preguntáramos a Valeria y a Valentina, ¿cómo describirían a su mamá?

       

Valeria, 17 años: Mi mama nunca ha dejado de apoyarme, es la mejor persona que conozco, siempre piensa que la gente es buena. No se cómo saca el tiempo para cumplir con sus cosas y nunca faltar a las nuestras, por eso le decimos Wonder Women en casa.

       

Valentina, 8 años: Mi mami es muy alegre y divertida, baila conmigo, ella es mi mejor amiga.

 

 

 

MCV: En retrospectiva, ¿qué consejo le darías a Leslie hace 20 años? 

 

LM: Fíjate le diría que no se preocupe tanto y que disfrute el camino, que viaje y baile un poquito más porque Dios tiene planes muy lindos con ella.

 

MCV: ¿Alguna meta personal o profesional por lograr?  

 

LM: Me he puesto como meta profesional y hasta personal lograr que la mayor cantidad de personas sepan que el Salvation Army es mucho más que una tienda de ropa usada, es muy importante que sepan que tenemos servicios para todas las edades y que somos ese apoyo inmediato cuando nuestros hermanos y hermanas pasan por una emergencia, nuestras puertas están abiertas y nuestros corazones también.

Foto de portada de esta edición: Leslie Montes por Valeria Guevara. 

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