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Yo les di mi fuerza

 “Todo va a estar bien…” ese pensamiento siempre me acompaña, en momentos fuertes y en momentos felices, pero solo momentos de incertidumbre le dan el verdadero significado. El paso del huracán María, puso en orden las prioridades de muchos, pero más aún, marcó las vidas de quienes vivimos en Puerto Rico.

 

Después de meses sin empleo, esta madre, hija y esposa, como muchas otras en nuestro país y sin luz eléctrica en casa desde el paso del huracán Irma el 6 de septiembre pasado, entré en el estado de desesperación en el que estaban cientos de miles de puertorriqueños. Sin saber qué hacer, como ayudar y ensimismada en mi propia tragedia. Una mañana de febrero todo cambió, sin darme cuenta, recibí un mensaje de Whatsapp de una comadre que había tenido que salir del País y volvía con la disposición de ayudar a su familia y a un amigo que seguía sin energía eléctrica y su padre necesitaba cuidado de salud recurrente de manera inmediata. ¿Qué podía hacer yo? ¿Qué sabía de conexión eléctrica? Sin lugar a dudas nada. Me pedía ser parte del grupo #QueprendanaComerío, que buscaba alzar la voz y exigir la reconexión y ayuda a los Comerieños.

 

Recuerdo haber argumentado al menos una docena de razones por las cuales no se había hecho el trabajo, lo difícil que era, los escollos y frustraciones hasta el momento, la división entre los mismos residentes y comunidades… me di cuenta que todos esperábamos que alguien más hiciera algo por nosotros. No era cuestión de cargar hielo, de buscar agua, de recoger ropa, de llevar comida, eso lo había hecho, se trataba de tocar puertas, aprender de lo que hacía falta y conseguirlo. Después de eso y casi gritando lo que pensaba dije: “…ya te dije porque estamos mal, inclúyeme, porque analizando las cosas desde afuera sigo sin hacer nada…” y así fue.

 

Ya había trabajado en mi pueblo y por mi pueblo, todos me conocían y en menos de 24 horas ya éramos 17, y yo no solo era líder de mi comunidad, sino que era la portavoz de prensa, enlace con las agencias y monitoreaba medios. Eso fue un 14 de febrero con un 28% de reconexión, dos semanas después estábamos frente a los portones de Fortaleza, reuniéndonos con jefes de Agencia y haciendo conferencia de prensa para que la Isla se enterara de lo que pasaba en Comerío. Hice una recopilación de los sectores sin luz desde Irma, 11 en total, llevábamos los números de enfermos y fallecidos por barrios gracias a la organización Casa Juana Colón que no solo hizo censos, sino que les dio seguimiento, llevábamos los números de carreteras, kilómetros y hectómetros de cada sector sin energía eléctrica, pero lo más importante que llevábamos era el compromiso, la solidaridad y la pasión junto a la palabra de que ninguno descansaría hasta que el  último comerieño sin servicio de luz la tuviera.

 

La jornada del Comité Timón, al que pertenezco, empieza a las 6:00AM. Desde esa hora Antonio Rivera, Santiago Cintrón, Iris Y. Saéz y esta servidora repasamos los sectores sin energía eléctrica, donde estarán las brigadas trabajando y que estarán haciendo. Buscamos información adicional y procedemos a las llamadas de seguimiento y dejarle saber al resto de los líderes para que ellos nos confirmen que las brigadas están en su sector.

 

Los primeros meses fueron los más duros. Nos cancelaban reuniones, no respondían nuestras llamadas y en más de una ocasión eran los propios jefes de Agencia quienes me llamaban desde San Juan para saber dónde estaban las brigadas o usaban nuestros informes como parte de su plan de trabajo. Contamos postes, transformadores, observamos líneas primarias y secundarias. Buscamos sistemas solares para envejecientes y conseguimos materiales y mano de obra para la reparación de viviendas.  Muchas noches nos ganaba el cansancio y nos despedimos con lágrimas de frustración y coraje, pero todas las mañanas, las vemos como una oportunidad poderosa para hacer más.

 

 Incentivamos a las comunidades para que hicieran tareas de limpieza, desyerbo, que conocieran sus localizaciones exactas, reconocieran las líneas y contaran sus postes. Hicimos un plan de apoyo para todas ellas y les brindamos la información que teníamos de primera mano. Llamé a todos los vecinos que escribían algún comentario en nuestras páginas de Facebook o Twitter pidiendo información o reportándonos algún problema. Creamos vínculos, alianzas y mostramos lo fuerte que somos. El sentido de pertenencia y la acción comunitaria es vital en casos de emergencia y eso solo se logra trabajando y dando no solo un poco más, si no, lo mejor de nosotros.

 

Hoy les escribo desde el mismo mueble donde respondí aquel mensaje en febrero, aun no tenemos señal de internet si no es desde el balcón, pero mi entusiasmo es mayor, porque no me cabe duda que como mujer, podemos dar más y es la satisfacción personal nuestra mayor recompensa. Ya estamos a un 99% de conexión eléctrica, solo algunos pequeños sectores faltan y nosotros no los dejamos desatendidos. Dormimos poco, hablamos y tecleamos mucho, pero sabemos que es posible.

 

 

Dejaremos nuestra labor y recomendaciones plasmada, para que los nietos de mi hija, que no tendrán el precedente que nosotros sí, sepan que pasó, como lo afrontamos y lo que se debe hacer. Las escuelas han empezado a llamarnos, y es ahí donde debemos estar, para que entiendan y rieguen la voz, pero sobre todo, otros municipios como Yabucoa nos necesitan y ahí estaremos. Y es que la mujer solo necesita que nos digan lo que necesitan para empezar a pensar cómo resolverlo. Pasamos la página de “lo que pasó” para escribir la de “que hay que hacer”. No sabes cuan poderosa eres hasta que tus fuerzas es lo único que tienes para dar. 

Hija, Madre y Esposa

 

Egresada de la Universidad de Puerto Rico Recinto de Río Piedras, se desempeñó por 17 años en el campo de las comunicaciones en diversas agencias del País. Tiene una trayectoria de más de 20 años como Maestra de Ceremonias de eventos privados y multitudinarios. Ha sido colaboradora en diversas publicaciones  y productora y creadora de espacios radiales como: Para Buen Entendedor y A Todo Poder, para el Programa Sabor Latino transmitido por IHeart Radio para Syracuse, NY y escuchado en toda América Latina y Puerto Rico. Se desempeña como coordinadora de eventos protocolares en el ámbito social y corporativo.

 

Actualmente, esta Mentor Coach de Desarrollo Personal, Organizacional, Liderazgo y Vida certificada, desarrolla e imparte talleres a mujeres y sobre todos madres bajo su proyecto #PowerfullMomys.

 

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