Tenis social

March 6, 2017

 

Siempre he querido compartir mi experiencia, y fascinación, con el tenis de campo, ese que se juega en cancha grande con raqueta de cuerdas y bolitas amarillas.  Para que tengan una idea más completa, me crié en un ámbito donde no se fomentaba el deporte entre las mujeres. Mi madre decía que los deportes eran cabrerías y para evitar que cayésemos en sus garras no nos compraba ni zapatos tenis para que ni se nos ocurriera meternos en algún equipo.  Aun así me las ingeniaba para jugar baloncesto, softball y handball en la escuela intermedia a la que asistía. 

 

Ya en escuela superior mis responsabilidades en la escuela de comercio limitaba mis alternativas.  Luego vino la universidad, el amor, mi hijo hermoso, el trabajo, etc., etc., etc... Tan pronto tuvo edad de aprender llevé a mi retoño a clínicas de baloncesto, pelota, gimnasia, hasta tomó clases de natación. Pero nada le interesaba.

 

 

Y entonces nos mudamos fuera del área metropolitana.  En la escuela nueva a la que asistía mi hijo se exigía participación en algún club deportivo.  ¡Excelente! Ahora sí que tendría que comprometerse a hacer deportes. ¡Y entonces llega a mi casa con la noticia de que se había inscrito en el club de TENIS DE CAMPO! Demás está decir que quedé de una pieza, no sabía nada del deporte, y él nunca lo había jugado. 

 

Manos a la tarea, rápidamente conseguí a través de una amiga que casualmente era novia de un maestro del deporte que le diera clases a él y a sus compañeros de equipo. Semanalmente se reunían para las clases que poco a poco fueron perdiendo cuórum hasta que quedaban solamente dos… Para completar el ingreso al maestro decido entonces aprender con ellos y ahí, como decimos en buen español, quedé juqueá.

 

 

En Puerto Rico la PRTA (Puerto Rico Tennis Association) es el ente que promueve el deporte.   Aunque con una raqueta (se consiguen hasta en $36) y un can de bolas ($2.50) puedes iniciarte en el deporte, lo recomendable es que tomes clases para que aprendas la técnica correcta, y conectes con personas que estén al igual que tú iniciándose en el deporte.  Donde hay canchas públicas como Caguas, San Lorenzo o San Juan, hay fondos federales para la masificación del deporte que dan clases gratuitas o con un costo sumamente moderado.

 

Ya con el básico comienzas a jugar.  La PRTA promueve la competitividad organizando ligas por edad (comienzan desde los 7-8 años).  Como cualquier deporte, los padres asisten a los juegos de los chicos, gritan como locos, critican los árbitros, los padres de los demás niños, el sol, la luna y las estrellas, etc.  Los adultos principiantes comienzan a jugar entre pares del mismo nivel, con uno que otro “colao” que nunca se había inscrito pero que hacia otros deportes o jugaba tenis en familia “for fun”.  Y así nos vamos desarrollando y creciendo de nivel.

 

En el camino hay de todo, pero si tienes suerte te puede pasar lo que a mí, que en la búsqueda de hacer ejercicio me encontré con un grupo de mujeres que como yo tienen pasión por el deporte y por la vida.   Donde somos pares emocionales, que nos preocupamos por hacer balance entre nuestra vida familiar, nuestros hijos, la profesión y el deporte que nos encanta.  Donde el respeto mutuo es lo más importante, y lo que sale de nuestras bocas en todo momento es refuerzo positivo. 

 

Y así nos hemos convertidos en hermanas.  Nos preocupamos por los hijos de las demás, los queremos como propios.  Los hemos visto crecer, hemos acompañado a sus madres cuando se van a la universidad (hay muchos ya), y también los hemos echado de menos.   Nos abrazamos a la amistad cuando nuestros padres tienen problemas de salud; yo personalmente lo hubiese pasado mucho peor cuando mi mamá enfermó terminalmente de no haber sido por el apoyo de ellas. 

 

 

Mucho más allá de las canchas, de la competencia, unidas por el chateo, compartimos plomeros, handyman, horarios de tiendas y médicos.   Cuando hay que buscar materiales para proyectos, cuando celebramos los logros de los hijos, las promociones en el trabajo, de nuestros esposos y los cumpleaños que no dejan de llegar.   Con el pasar de los años alguna se ha mudado del área, del país; han cambiado de status civil, han traído otros compañeros al grupo que han sido recibidos con brazos abiertos porque hacen felices a nuestras amigas/hermanas.  Han cambiado de equipo y nos hemos encontrado de cara en canchas contrarias, y sin negar que es fuerte, y competimos como si no nos conociéramos, la verdad es que nos sentimos orgullosas de dónde hemos llegado y al final nos abrazamos con deleite.

 

Seguimos en contacto, manteniendo el lazo de la amistad y el cariño que nos profesamos.  Y de vez en cuando nos reunimos y celebramos de nuevo lo que el tenis nos trajo de regalo: salud y hermandad.  

Lorna Marrero

Adm. Assistant Executive Director

Muscular Dystrophy Association

431 Ponce de Leon, Suite 705

San Juan, PR 00917

o: 787.751.4088

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