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The Girl On The Train

December 1, 2016

 

 

 

"The Girl on the Train" ("La chica en el tren") es la primera novela de la británica Paula Hawkins bajo su nombre real, publicada en enero del 2015. Recientemente se estrenó su adaptación al cine en los teatros de la Isla.

 

Esta novela contiene narración múltiple por tres mujeres cuyas vidas están entrelazadas por circunstancias personales y una tragedia. En el centro de la historia habita un terrible secreto que marcará la visión de la protagonista para siempre.

 

Sin embargo, lo que distingue a esta novela, catalogada como un "thriller" sicológico, es la falta de confiabilidad de sus narradoras y el hecho de que todos los personajes tienen motivos ocultos que los hacen no confiables.

 

Rachel Watson comienza contando sobre una hermosa pareja que observa fugazmente cada mañana al hacer su recorrido en el tren mientras comparten amorosamente en la terraza de su casa. Al no saber quiénes son verdaderamente, se inventa nombres para ellos (Jason y Jess) y los imagina como una pareja perfecta, viviendo una vida perfecta (la vida que ella asegura tenía antes con su exesposo, Tom Watson). En realidad son Scott y Megan Hipwell, y viven unas cuantas casas al lado de la que ella compartía con Tom y que él ahora comparte con su nueva esposa, Anna, y la bebé de ambos.

 

Rachel es una mujer alcohólica en sus treintas que pierde la memoria en repentinos desvanecimientos de largos tiempos de duración, y esto se convierte en un obstáculo para determinar lo que pudo o no haber visto la noche en que Megan, otra de las narradoras, desaparece.

 

Rachel está continuamente preguntándose si lo que aparentemente "recuerda" son verdaderas memorias o si es sólo el resultado de su imaginación.

 

La situación se complica cuando decide ir a la policía para contar lo que presenció desde el tren en la terraza de los Hipwell el día antes de Megan desaparecer. Sucede que Rachel, además de alcohólica y tener problemas de memoria, miente. Perdió su trabajo hace meses, pero continúa su rutina diaria de ir en tren hasta el centro de Londres para no alarmar a su amiga Cathy, quien también es su casera. Además, en un intento por ayudar a Scott, a quien ella cree incapaz de herir a Megan, se hace pasar por una amiga de esta para tener acceso a él.

 

Ninguno de los personajes en esta novela es digno de admiración, lo cual la hace un excelente estudio de carácteres. Sin embargo, según transcurre la historia, Rachel parece elevarse un poco por encima de los demás personajes, especialmente Anna, quien se deleita en haber retenido a Tom para sí, pero ahora no resiste el acoso telefónico de Rachel ni tampoco el que merodee con frecuencia por su antigua casa.

 

Megan estaba sosteniendo una aventura con su terapista, el doctor Kamal Abdic, al momento de desaparecer. Unos días más tarde la hallan muerta, víctima de un indiscutible homicidio.

 

En un punto de la novela todos los hombres que salen en ella (y en cierto momento hasta la misma Rachel) parecen posibles sospechosos de la muerte de Megan, incluyendo un hombre pelirrojo que Rachel recuerda haber visto en la estación de tren la noche en que Megan desaparece.

 

Mientras la investigación se desarrolla, tanto Rachel como Megan y Anna narran la historia en tiempo presente, pero en momentos distintos, hasta finalmente llegar a esos días previos a la desaparición de Megan. La narración en tiempo presente brinda un sentido de inmediatez y urgencia a la historia que llevan al lector inexorablemente al clímax y desenlace.

 

Las tres narradoras viven un tanto obsesionadas con la idea de ser madres, o el rol de madre que desempeñan actualmente. Rachel intentó tener hijos con Tom mientras estuvieron casados, y ese fracaso, además de la infidelidad de Tom con Anna, fue la razón por la que comenzó a beber en exceso.

 

Anna es una esposa trofeo suburbana y aburrida, y su personaje, aunque despreciable, muestra el lado oscuro de la maternidad aislada.

 

Megan tiene su propia historia y un sombrío secreto que no la ha dejado vivir tranquila durante años; es en gran parte la razón de su inquietud existencial y de por qué recurre a un terapista en primer lugar.

 

Previo a "The Girl on the Train", Paula Hawkins había publicado otras cuatro novelas bajo el seudónimo de Amy Silver, pero ninguna alcanzó mayor éxito comercial. "The Girl on the Train", sin embargo, ha superado las 15 millones de copias vendidas en Gran Bretaña y Estados Unidos.

 

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