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Regresando feliz a la rutina escolar

“El niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros.

Este hecho debe ser transmitido a todos los padres, educadores y personas

interesadas en niños, porque la educación desde el comienzo de la vida

podría cambiar verdaderamente el presente y futuro de la sociedad.”

 

- Maria Montessori

 

 

 

Es muy cierto que el mes de mayo pulsó el botón a la libertad, sosiego, descanso y actividades de relajación y recreación. Las vacaciones representan cambios en la rutina diaria para toda la familia. Pero las vacaciones terminan…

 

De vuelta a la escuela, es importante que en el hogar se reinicien las estructuras en los horarios. El inicio de un nuevo año escolar trae consigo una variedad de emociones y experiencias nuevas, en especial para los más pequeños. Es enfrentarse a lo desconocido: posiblemente a una nueva escuela, compañeros, maestros y un nuevo salón de clases, generando en los niños estados de ansiedad. El regreso a la escuela puede ser un proceso más placentero y emocionante con la participación y apoyo de los padres.

 

Los niños pequeños, especialmente, necesitan ser redirigidos a su rutina diaria al igual que los padres. Es importante que antes del comienzo de clases se practiquen estos horarios para el ajuste de los niños y hablarles responsablemente del proceso que vivirán y compartirán una vez iniciada la escuela. Cuando les compartes esta información debe hacerse de forma positiva, con la verdad y sin dramas. Esto les facilitará este proceso de transición. Esta transición implica crearles hábitos a los hijos; hábitos en los horarios de ir a la cama para que obtengan el descanso adecuado y así evitar la dificultad al levantarse en las mañanas y sucesivamente acostumbrarse a los mismos.

 

No es menos importante que para que los niños puedan tener un año fructífero y de logros son necesarios los hábitos de estudio. Según exponen los sicólogos, para crearse un hábito se requieren veintiún días (21) repitiendo la acción que deseamos se emule, convirtiéndose así en un hábito. Los hábitos de estudio son aprendidos con práctica, práctica, práctica. Recuerde que es necesaria la repetición, siendo esto determinante en el éxito académico de su niño.

 

El niño necesita de un ambiente estructurado y organizado. Programar este espacio de  estudio diario es necesario para así poder obtener el mayor provecho del mismo: buen manejo del tiempo. Cabe mencionar que más tiempo o periodos extensos no significan hacerlo mejor.

 

Como educadora les comparto algunas sugerencias:

 

1. Debe escoger un lugar y una misma hora para estudiar cada día de forma constante y, una vez elegido, eliminar todo distractor. Haga de este periodo uno sagrado (no reciba llamadas y comuníqueselo a sus familiares y amigos). Retomar la atención y concentración de un niño no es tarea fácil.

2. Tenga todo el material de estudio a la mano y únicamente lo que se va a necesitar. Levantarse a buscar materiales olvidados, pero necesarios, termina siendo un distractor. Cree usted un ambiente propicio para el aprendizaje.

3. Dedique tiempo de estudio y realización de tareas a cada clase. Siempre debe comenzarse con las clases de mayor dificultad, dejando para el final las que son más fáciles para su niño. El comienzo de la tarea es el tiempo donde está más alerta y menos cansado para las más complicadas.

4. ¡Tenga calma! ¡Calma! Si usted no puede realizar esta tarea, acuda a un familiar o localice un buen tutor. Gritando y creando un ambiente hostil no aporta ninguna ayuda. Cuando usted se exaspera, su niño se asusta incidiendo negativamente en su aprendizaje.

5. De ser necesario, cuando observe que el periodo se extiende debe conceder momentos de descanso de entre 15 a 20 minutos (esto es negociable y debe explicarse de antemano) para merendar o levantarse, pero no para realizar actividades de entretenimiento que luego crean resistencia a regresar a su periodo de estudio.

6. Por último y no menos importante, no fomente la competencia; que su niño entienda que puede equivocarse y de forma natural pasar a la corrección.

 

Finalmente, este es un tiempo que puede bien convertirse en una forma de estrechar lazos con los padres e involucrarse activamente con la escuela. No olvide que la educación de los hijos es un trabajo en equipo y compartida. Desarrolle una buena relación: HOGAR-ESCUELA.

 

Definitivamente los hábitos de estudio significan equipar a su niño con herramientas a corto y largo plazo que promueven un mejor rendimiento escolar. Cuando su hijo estudia diariamente se le facilita el proceso de tomar pruebas u otras evaluaciones. Recuerde que su niño aprende hoy para el mañana; siendo esto parte de la Meta Nacional del Departamento de Educación de Puerto Rico: que el estudiante se convierta en un aprendiz para toda la vida.

 

No olvide reconocer los logros de su niño (el refuerzo positivo) para estimular la conducta deseada. Enfatícele que se puede equivocar y que una calificación no determina su inteligencia, pero que es necesario ser responsable y cumplir con los requerimientos en su escuela y de su grado. Mantenga siempre abiertos los canales de comunicación y de respeto con los maestros de su niño, la comunicación de los padres con los maestros es vital. Si durante el año hay que hacer ajustes a este horario para mayores beneficios no tema en hacerlos.

 

 

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